Tras haber recorrido ya seis de las siete islas canarias me he dado cuenta de que la mayoría de sus habitantes tienen una característica en común, que admiro profundamente: el amor por su tierra.
Al parecer a los niños y niñas del archipiélago desde pequeñitos se les enseña a entender, querer, valorar y enseñar su cultura y tradiciones al resto del mundo. Dicho amor que tienen por sus islas es tan fuerte para algunos que a pesar de estar a millones de kilómetros de distancia de ellas siempre la recuerdan y se la dan a conocer a más gente. Y es que soy de esas personas que creen que la forma más bonita de descubrir y quedarte prendado de un lugar es gracias a las historias que sus lugareños te cuentan, ver como se les iluminan los ojos al verse emocionados cuando les pides que te cuenten cosas sobre su hogar y sus costumbres.
Gracias a Ru7a he tenido la oportunidad de descubrir estas fascinantes islas tan distintas entre sí pero con el mismo denominador común de enamorar a cualquiera que se deje ser atrapado por su belleza. Podrán pasar días, meses e incluso años y se me olvidaran los nombres de los lugares visitados, las recetas de como hacer gofio, almogrote o mojo pero lo que nunca podré olvidar serán las sensaciones vividas en estas islas con alma. A mí ya me han enamorado al ver como ellos mismos están enamorados de sus propias tierras.
