Situación interesante dentro de las distintas especies vegetales, es cuando un árbol madre, situado normalmente en el centro del bosque, con sus raíces, en tiempo de escasez, es capaz de alimentar y dotar de sales minerales a las jóvenes plantas que están creciendo; este hecho nos puede hacer valorar y reflexionar acerca de las distintas relaciones de poder que se dan dentro del entorno natural.
Esta concepción de poder ha de ser, desde mi opinión, la que el planeta siga en todas las relaciones inter e intraespecíficas, teniendo el ser humano mucho que ver y comprender, pues la visión errónea que se tiene del mismo es que para ejercer el poder se ha de oprimir, viendo la visión de crecimiento de uno mismo como la máxima virtud; y no el desarrollo de la comunidad misma.
Como el aleteo de un colibrí por encima de una ciénaga, de la misma forma podemos ver la belleza en las pequeñas cosas, teniendo, como siempre, dos opciones, una seria lodarnos en el fango y observar el marrón y la ausencia de vida de sus tierras; otra, mucho más difícil y sincera, sería brillar vislumbrando la belleza y ansias de volar del aleteo rápido de ese colibrí, dejando tras de sí una estela de colores y percepciones que no son fáciles de comprender, pero que nos ayudaran a poder apreciar quizás de una forma un poco más sencilla y bella, todo lo que nos rodea.
Quizás si entendiéramos la necesidad de compartir, la necesidad moderada de vivir unos con otros, la comprehensión de que el color de la piel o el dinero que tienes no identifica tu éxito como individuo, ni siquiera ningún otro aspecto relacionado con ti mismo.
Entender que para hablar se ha de comprender, pues sin intentar comprender solo llegaremos a juicios valorativos inductivos donde con una serie de premisas intentaremos llegar a una hipótesis que sea válida siempre. Pues así es la mente humana, limitada, y con la esencia cada vez más perdida, desnaturalizando nuestro ser, alejándolo de todo cuanto puede amar, y llevándolo a una vida donde cualquier cosa ajena a trabajar y criticar este mal vista, donde está mal visto hablar de la vida, de la muerte, de lo que sentimos o pensamos, de donde está mal visto bailar y cantar por la calle, hasta para sonreír hace falta un motivo, ¿qué motivo hay más importante que seguir vivos?
Así y solo así estamos llegando a un estado crítico en nuestra sociedad, pudiendo ser visto, como siempre, desde dos perspectivas, una en la que tomamos este punto de deshumanización y crisis global como un trampolín para entender el valor real de las cosas; y la otra es seguir mirando a otro lado fingiendo que no pasa nada, y que podemos seguir viviendo como lo hacemos sin consecuencias. Las elecciones dependen de nosotros, no solo como individuos, sino como sociedad.
Del uno al todos, del árbol al humano
