De emociones y sentimientos

Y con la brisa marina revolviéndonos el pelo y el alma más calmada, volvimos sobre nuestros pasos, abandonando aquel remanso de paz y naturaleza, en el que llevábamos refugiados toda la mañana. Algunos se bañaban, otros leían, otros conversaban, reían y daban rienda suelta a los sonidos musicales que siempre nos acompañan durante el viaje. Algunos simplemente se sentaban frente al mar, sumidos en sus pensamientos. Un respiro de aire fresco en estos días tan ajetreados en la isla de El Hierro, en las piscinas de La Caleta. Posteriormente, disfrutamos de un almuerzo todos juntos, para proceder a llevar a cabo la primera sesión de micro abierto, en la que ruteros y ruteras compartieron con sus compañeros historias y proyectos de diversa índole. Y, tras concluir el mismo, con las emociones a flor de piel, nos dirigimos a la residencia de ancianos de La Frontera, en la que tuvimos el placer de compartir la tarde con todas aquellas personas que allí residían, entre cantos, instrumentos y muchas historias. Así, regresamos a casa, exhaustos y con mucha emoción dentro. Listos, para la aventura del día siguiente.

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