Día 16 de Ru7a. Podría ser un amanecer como otro cualquiera, pero no lo es. Nueva isla, nuevas instalaciones, nuevas ilusiones y muchos sueños puestos aquí: en Tenerife.
De forma extraordinaria nos hemos despertado 40 minutos más tarde de lo normal con el ukelele de Luismi. Un despertador muy especial y particular.
Acto seguido hemos felicitado a nuestros compañeros, Carlos, coordinador técnico y Bárbara, rutera, que cumplieron ayer y a nuestro recién galardonado del maillot del buen rollismo BBVA, Manu, que cumple años hoy. ¡Muchas felicidades Manu!
Desayunamos y organizamos las mochilas, materiales de cocina, comida y puntos de reciclaje en nuestro nuevo campamento base: un terrero de lucha canaria ubicado en el municipio de Fasnia. No podemos evitar acordarnos de nuestra estancia en Gran Canaria, cuyo alojamiento se asemeja mucho al actual. Lo mejor es que volvemos a dormir todos juntos.
Nueva isla también significa una nueva representación para conocer un poco más de ella y del municipio donde nos quedamos. A modo de documental, Zule, experta en agricultura, Jordi en vegetación, Celia, arqueóloga-historiadora, Javi, profesional en fauna y flora de la isla y Eileen y Claudia como reporteras, nos han explicado algunas pinceladas acerca de la historia, agricultura, comercio y vegetación con un toque de humor. Ha sido un momento muy divertido.
Con nuestras maletas de ataque listas nos disponemos a inaugurar la isla con nuestra primera colaboración con el Voluntariado Ambiental del Cabildo de Tenerife en el municipio de Fasnia, concretamente en el barrio de Las Eras y Los Roques. En primer lugar hemos recibido una charla sobre los tipos de plástico, los microplásticos y consejos para minimizar el uso de los mismos, entre otras cosas. Una vez finalizada la charla, algunos ruteros han ido por las casas de los vecinos de Fasnia repartiendo bolsas de tela para así contribuir a la toma de conciencia de la problemática actual que existe con el plástico y el medioambiente. Otro grupo de ruteros hemos ido a limpiar la costa del municipio. Acabamos la colaboración con un buen sabor de boca gracias, en gran medida, a la hospitalidad y acogida de los vecinos del municipio y su alta implicación con el medioambiente.
Finalizada la colaboración, bocata y baño en la playa del barrio de Las Eras. Un baño refrescante que nos he permitido seguir con el resto del día.
De camino al supermercado nos percatamos como el verde del paisaje tinerfeño va invadiendo los recuerdos áridos y de malpaís que caracterizan a nuestras islas orientales que ya hemos dejado atrás. Estoy segura de que el verde ha llegado para quedarse.
