Despertamos en Lanzarote. Nuevos retos, nuevos horizontes, nuevos sueños. A ritmo de viejos clásicos musicales nos activamos. Onceavo día de Ru7a pero sentimos que llevamos juntos meses. Una simple mirada es suficiente para saber lo que el otro piensa y un abrazo es lo más repetido durante las primeras horas del día.
A estas alturas es conveniente hacer una parada para reflexionar, dar un paso atrás y mirar lo que llevamos recorrido con cierta perpectiva. Para ello, el reto creativo BBVA de hoy consiste en escoger aquellas personas que se encargan mayoritariamente de aportar buen rollo al grupo, de hacer que el engranaje de la comunidad funcione perfectamente, sin fisuras. Los seleccionados han sido Manu y Eva.
Lanzarote, tierra de contrastes. Cogemos la guagua dirección a nuestro primer destino. Paseamos por el precioso paseo marítimo de Arrecife, capital de la isla, entre casas blancas y aroma al mar que baña sus límites. El Charco de San Ginés y la Playa del Reducto son testigos de nuestro leve andar.
Nos recibe Pedro San Ginés Gutiérrez, presidente del Cabildo de Lanzarote, el cual nos da una cálida bienvenida y nos anticipa muchas de las actividades que haremos durante los próximos cinco días. Las ganas nos desbordan, estamos impacientes por empezar. También nos acompañan personas de la Reserva de la Biosfera con las que participaremos durante nuestras estancia en Lanzarote bajo el paragüas de su campaña ¡Agüita con el plástico!
Retomamos nuestro camino, esta vez hacia el interior. Entre acordes de guitarra y alguna que otra voz el paisaje que se nos atisba es completamente distinto. Sentimos paz al dejar atrás un vasto mar de malpaís y otros tantos islotes y volcanes, intercalados con algunos viñedos que aportan un toque de color. A lo lejos preside el majestuoso Parque Nacional de Timanfaya, cuyo Centro de Interpretación nos espera para conocer un poco mejor esta joya natural.
Avanzamos y la marea azul tiñe el impresionante color verdoso del Charco de los Clicos. Nos sentamos y comemos todos juntos sin hablar, sin apenas parpadear, intentando captar cada detalle como si nuestra mente se tratase de una cámara fotográfica.
Tomamos aire en la Playa del Caletón Blanco. Sorprende ante tanto paraje negro y roca volcánica la arena blanca pura de este pequeño rincón del municipio de Órzola.
A la vuelta al alojamiento tenemos sesión de talleres creativos. El viaje avanza y el trabajo se acumula por lo que se torna fundamental la planificación y la organización.
Cae el sol, acaricia la brisa y aún nos queda tiempo para pensar y reflexionar sobre lo afortunados que somos de poder estar viviendo esta experiencia. Continuamos hacia delante, sin volver la vista atrás, siendo conscientes de que aún nos esperan muchas aventuras, de que aún nos espera mucha vida.
