»¡Ruteros!, ¿cuál es vuestro oficio? ¡¡¡Colaborar, colaborar, colaborar!!!», entonaba Sara para despertarnos a las 6.00 AM. Salimos del saco y nos dispusimos a realizar talleres impartidos por nuestros propios compañeros como: primeros auxilios, acrosport e improvisación dramática. Es enriquecedor experimentar la diversidad de ruteros y absorber sus habilidades como esponjas de este mar azul.
La mañana prosperó con una visita al ayuntamiento de Guía. El alcalde del municipio, Pedro Rodríguez, nos compartió sus conocimientos sobre el lugar en una fluida charla acompañado de Ainhoa Martín, concejala de Juventud entre otras ocupaciones. Ambos han hecho posible nuestra estancia en el municipio, así como la realización de muchas de nuestras actividades. Además, nos han endulzado la mañana con unos dulces típicos de Guía.
Continuamos el día junto al arqueólogo Valentín Barroso, que guió nuestra visita al Azucarero de Gáldar y nos explicó los procedimientos de obtención de este »oro blanco» en el siglo XV. Pudimos contemplar con nuestros propios ojos la fábrica de azúcar ¡más antiguo del mundo!
Más de uno de nosotros se quedó boquiabierto cuando nuestra Global nos transportó hasta el Cenobio de Valerón, un impresionante yacimiento histórico que sirvió como almacén a los antiguos aborígenes canarios. Parece increíble que algo tan colosal se conserve hasta nuestros días.
Por primera vez, hemos preparado las maletas para embarcarnos, esta vez rumbo a Fuerteventura. Organizarnos usualmente parece una tarea díficil, nos asusta y el tiempo nunca es suficiente, pero magicamente siempre lo logramos. El día culminó con una quedada rutera en la Playa de La Laja. Nos acompañaron ruteros de las 7 ediciones anteriores, que nos aconsejaron y nos dieron una visión de este viaje transformador desde el otro lado. Tranquilos ruteros, tal y como nos dijeron disfrutaremos exprimiendo el viaje al máximo.
Reencuentro azul
