Mezcla de nostalgia y alegría por lo vivido

El ruido de un reloj que suena a las 6 am, intentos de muchos de nosotros por quedarnos unos minutos más en el saco de dormir, sentimientos nostálgicos al ser los últimos días de ruta y la aparición del sol que surge al ritmo de capoeira, actividad para despertarnos y afrontar un nuevo día.
Como cada mañana preparamos  desayunos cargados de dulces, pan, nocilla y mermelada que tanto nos gusta y que ponemos de excusa para seguir conociéndonos más.
Para empezar el día con fuerzas caminamos unos kilómetros para llegar a la guagua e ir a una de las especiales playas de la Gomera ‘’El Pescante’’ dónde un activo mar no evita que algunos de nuestros ruteros se bañen. El resto de nosotros aprovechamos para exprimir esas últimas conversaciones de grupo para descubrirnos más, tocar la guitarra, aprender a tocar el ukelele, o simplemente para descansar escuchando el mar. A continuación recorremos un sendero atravesando como tramo final una galería, donde los ruteros entran con los calcetines blancos y salen con ellos negros, tras ser penetrados por los charcos de agua de la galería.
Luego de la comida realizamos el último taller creativo donde cada rutero se despidió de la que había sido parte de su labor en Ruta Siete, momentos de expresarnos, dejarnos llevar y ponernos melancólicos por cada momento compartido.
El día continúa con el reto Blue BBVA donde cada uno de nosotros expresa lo que ha sido para él Ruta Siete, lo que ha aprendido y cómo utilizará todo este aprendizaje personal y profesional para el presente y el futuro. Momentos de lágrimas, de recordar todo lo vivido y conmover al resto de compañeros con sus escritos.
Para terminar la jornada cocinamos en compañía y saboreamos esos deliciosos platos acompañados de risas y muchas anécdotas. Pero antes de ir a dormir tenemos una última dinámica, ‘’el buzón’’, donde cada rutero escribe lo que siente y puede expresarse sus ideas en forma de cartas que serán leídas para sus compañeros.

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