Siete de la mañana, ya no es un despertador sino el dulce y lejano sonido de una canción tocada en la guitarra la que nos despierta; hoy nuestra compañera Ajka ha decidido una forma diferente de darnos los buenos días.
Asimismo, la rutina matutina ha variado un poco, tras la llegada a la Palma el día anterior, nos hemos visto obligados a acostarnos a dormir mucho más tarde de lo habitual, así que la hora de levantarse varió en una hora.
Tras ello, y la práctica de ejercicio físico –liderada de la mejor forma posible por nuestros compañeros Borja y Nuria-, procedimos a descargar la guagua de nuestras pertenencias para terminar de bautizar el nuevo hogar que hemos conquistado en la Isla Bonita. A continuación, desayunamos, nos aseamos y fuimos a hacer la compra para los próximos días que nos depararían en isla Palmera; más tarde, preparamos el almuerzo y tras ello, dimos una pequeña vuelta por el humilde pueblo que no acogía, Villa de Mazo.
Allí, conocimos algunos puntos de interés tanto turísticos como históricos como el Puente del Francés, La Casa Roja,y El Ayuntamiento. Todos y cada uno de ellos rodeados de pintorescos jardines con mucho encanto. Por último, ya para culminar el día al puro estilo rutero, Juanmi – nuestro conductor de guagua-, nos llevó a la playa de El Faro de Fuencaliente, donde acompañamos al Sol en su puesta, mientras los más aventureros saltaban por el muelle.
Al llegar a nuestro hogar, el cantautor, Jesús Garriga nos deleitó con un concierto, para que al irnos a la cama no solos nos acompañara el saco y la almohada, sino también la melodía de sus solos y estribillos.
Cazando atardeceres
