Desde primera hora de la mañana el día prometía ser un poquito más único que los otros.
Tras haber llegado tarde anoche, hoy las luces se encendían a las siete de la mañana. En la hora siguiente desayunamos con la tenue luz que empieza a aparecer y nos preparamos para pasar la mañana en las diferentes actividades. De camino , entre músicos, charlatanes y aquellos que aún aprovechan para dormir, me quedo con una frase que resume mucho estos instantes y que algunos cantan: “la vida es algo que hay que morder.”
A las nueve llegamos a Frontera, al ecomuseo de Guinea y ,de la mano de Eneida y Nelly, comenzamos un recorrido muy interesante en el que aprendimos muchas cosas pasando por el tubo volcánico,el lagartario y poblado.
Como ayer, una vez terminamos la visita, nos vamos a las piscinas naturales de La Maceta para disfrutar del bocata y un baño la mar de refrescante. Una vez en la guagua de camino a un sendero, comenzamos el viaje con una parada inesperada: la guagua falla y hemos de pararnos. Pero con buen ánimo logramos solucionar los problemas, regresamos de nuevo a El Pinar, donde nos esperaba con las puertas abiertas el Hogar Residencia de Mayores prometiéndonos sensaciones muy especiales. Después de un ratito muy intenso, emotivo y divertido, tras la merienda ofrecida de la mano de Lorena nos despedíamos con música y baile.
Llega la noche y nuestra compañera por unos días, Cristina, nos da una charla sobre su proyecto “miBarrio”. “Cuando los vecinos hablan cosas buenas pasan” nos citaba en su charla. Asi que como buenos vecinos, nos dirigimos a cenar y prepararnos para la presentación de la isla de El Hierro de la mano de nuestros compañeros.
La luz diurna se va alejando de nosotros un día más y en mi mente se repite la maravillosa frase de Maruca en el centro de mayores: “que te traiga mucha suerte la vida”.
Las aventuras llegan solas.
