Vine a esta aventura con todas las ganas y ansiosa por ver como transcurría esta nueva experiencia. Desde el primer día ya vi que se olía un ambiente distinto, un buen rollo que no siempre encuentras en tu día a día.
Los primeros días estás como si fueras un turista, con los ojos como platos y deseando conocer las inquietudes de las personas que tienes al lado. Conforme van pasando los días ves que al final todo fluye, ya has dado el paso, ya te has montado en la tabla y has cogido la ola, ahora lo único que queda por hacer es dejarse llevar y no perder el equilibrio. Y da igual el miedo, a tu alrededor habrá personas que serán como el agua para ayudarte a que la caída no sea tan dura.
No hagas parar tu ola
