Hoy nuestra rutina mañanera se ha visto ligeramente modificada. Tras llegar anoche a nuestro nuevo hogar durante los próximos cinco días, el despertador sonaba hoy a las 06:45. Nos saltamos la actividad deportiva de primera hora y nos dirigimos a bajar las cosas que aún guardaba la guagua. El hambre tocaba a la puerta, así que ahora con la comida cerca, nos dispusimos a desayunar con la madrugadora luz entrando por las ventanas.
Ya puestos en marcha, a las 08:30 comenzamos un sendero de la mano de los chicos del Aula de la Naturaleza y la concejala de Educación del ayuntamiento de Los Realejos, quienes nos enseñaron curiosidades sobre el uso del agua y las historias de la zona. Comenzamos viendo la Ruta del Agua y seguimos por la Rambla de Castro, haciendo una parada por la Casona de los Castro y finalizando el sendero en la maravillosa playa de El Socorro.
El almuerzo, como todo, sabe mucho mejor con vistas al mar, pero la siguiente parada nos llamaba: toca hacer la compra para los siguientes días. Una vez hecha y colocada en el pabellón era hora de unas actividades muy apetecibles: judo, iniciación al checo y una clase de proyección de la voz mediante la respiración. Todas ellas impartidas por compañeros ruteros que logran hacernos pasar una tarde realmente divertida.
La noche se asoma por la ventana que me permite ver el exterior en estos instantes, los ruteros cenan y finaliza nuestro primer gran día por esta gran isla: Tenerife.