Útiles

A ritmo de bachata damos nuestros primeros pasos del día después de haber sido asaltados en nuestros sacos por el taller de video con estrambóticas preguntas en busca de reacciones divertidas; día que estará marcado por una necesidad de fluir rumbo a la nada, un respiro, un silencio, un mero descanso que acoja un instante de fantasía, de soledad entre las dunas.
Con un simple “Hola”, un fiel seguidor del proyecto se presentó, abriéndonos las puertas de la Finca  Pepe y ahí es cuando  llega el momento donde volvemos a ser niños, disfrutando por el simple hecho de poder colaborar, barriendo estiércol, pintando, cocinando, autorrealizándonos, sintiéndonos útiles con cada acción, cada canto, cada baile aprendido justo ayer, cada nota, cada aplauso.
Y es así como  armados de quesos nos dirigimos a surcar dos o tres olas durante unos minutos, preparándonos antes de acondicionar nuestro alojamiento, haciendo que jardines ocultos entre maleza y escombros volvieran a florecer en tan solo unas horas a expensas de poder acostarnos entre risas gracias a uno de los talleres nocturnos de una compañera.

Deja un comentario