Penúltimo día. Hoy hemos realizado algunas cosas por penúltima vez, otras por última. Último día de actividad física mañanera, último día de sendero, última cena, penúltima vez que nos levantamos a las 6:00…
Tuvimos también nuestro último día de talleres creativos, parecíamos algo estresados, a la vez que cansados y apenados, pues a pesar de todo el trabajo realizado y que queda por realizar, hemos aprendido.
Después de esta última sesión, nos preparamos para emprender la marcha hacia nuestro último sendero, que llegaría hasta el pico más alto de la isla: el alto del Garajonay, lugar lleno de magia. La ruta la acabamos en el mismo albergue. Llegamos con mucha hambre, más sabiendo que comíamos hamburguesas.
Con los estómagos llenos, hicimos limpieza y una puesta en orden de todas nuestras pertenencias y bártulos ruteros. Al acabar, Juan Serantes, Marta e Isora nos dedicaron unas palabras de despedida oficial, ofreciéndonos algunas pautas sobre la post-ruta, ¿y ahora qué hacemos?
Avanzada ya la tarde, cenamos nuestros preciados bocadillos, esta sí que sería nuestra última cena de bocata. Y para culminar el día, hicimos entre todos una ronda de reflexiones de sesenta palabras, que con seguridad diría que fue el momento más emotivo de la jornada, seguido del último Talent Show de la ruta, donde aquellos que quisieron mostraron el arte, la emoción y el agradecimiento que llevan en su interior. Si pudiera describir en una palabra este día, diría abrazos.
Penúltimas emociones
