La intensidad de la marea

Cuando la energía decae, cuando vence la apatía y la desesperanza acecha; en ese momento de peligrosa indiferencia es cuando la fuerza de la marea de personas hace que nuestro bote siga a flote y navegando. En el extremo contrario, cuando el éxtasis de alegría nos embarga, son las sonrisas y mera presencia de los demás lo que multiplica la intensidad del momento. Caminando juntos el sendero es más ameno y las piedras se apartan mejor entre varias personas.

Deja un comentario