Entre plataneras y el Charco Azul

Llegamos hoy hasta la penúltima parada de nuestro viaje, La Palma. Nos alojamos en el maravilloso pueblo de Los Sauces, donde en tan solo unas pocas horas hemos podido comprobar por qué esta isla se ganó el sobrenombre de “La isla bonita”.
Hemos amanecido en un entorno espléndido. Rodeados completamente por plataneras y bajo un sol radiante hemos comenzado el día con una ruta; la primera parada de nuestra marcha nos ha llevado hasta la localidad de San Andrés. En nuestra pequeña estancia, hemos podido observar edificios tan emblemáticos del pueblo como la ermita de San Sebastián o el cementerio. Tras esto, el camino se detuvo en uno de los enclaves económicos más característicos de la villa, la destilería de ron Aldea. Allí, presenciamos la producción y el proceso tan característico y tradicional por el cual se pasa de la caña de azúcar a la bebida alcohólica.
Nuestra marcha ha finalizado en una de las playas más especiales y asombrosas, símbolo del pueblo, El Charco Azul. Un paisaje idílico formado por unas piscinas naturales de agua cristalina donde hemos tenido la oportunidad de tomarnos un descanso y comer.
Al volver a nuestro campamento, algunos de nuestros compañeros nos han sorprendido con una pequeña exposición sobre la isla de La Palma y el municipio de San Andrés y Sauces en particular, para continuar conociendo el lugar.
Para finalizar la tarde, hemos tenido el placer de presenciar una charla de Carlos Hernández sobre el optimismo. En ella, Carlos nos dio a conocer la figura del “optimismo inteligente” basada en el pensamiento de que si crees que las cosas pueden ir a mejor y trabajas para ello consigue un resultado positivo. Si algo hemos sacado en  claro es que si el entorno frustra tus sueños, la única solución es seguir soñando.
El día finalizó con una charla de Toño, astrólogo, con quien después tuvimos la oportunidad de ir a ver las estrellas.

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