Otro paso más en nuestro viaje, el primer día en El Hierro nos ha confirmado que las cosas pequeñas guardan grandes secretos. Nos levantamos en el colegio Tigaday, en Frontera, rodeado de un ambiente cargado de recuerdos de nuestra infancia. Después de nuestra rutina diaria, nos dirigimos a la Sociedad Cooperativa de Frontera, donde pudimos realizar una colaboración. Se trató de ayudar con el empaquetado de varias frutas y colaborar en los procesos de elaboración de vino.
Aún con el aroma del vino partimos hacia La Maceta, una piscina natural, un lugar único en el cual nos maravillaron tanto sus refrescantes aguas cristalinas como su singular paisaje. Más tarde, hemos disfrutado de un almuerzo caliente en nuestro nuevo hogar; a cada paso que damos se nota que nos estamos convirtiendo en una gran familia.
Con la barriga llena y la mente abierta, nos encontramos frente a Gorona del Viento, un proyecto que significa un paso adelante hacia un mundo sostenible. Además, nuestra visita coincide con la reciente noticia de que el anterior domingo El Hierro se pudo abastecer completamente con energía renovable. Un ejemplo de progreso en un mundo donde prima el consumo sin límites, sin respetar nuestro medio ambiente.
Al caer la noche, todos los participantes de Ruta Siete pudimos disfrutar de una charla y del trabajo del artista audiovisual José Corral. A través de sus proyectos, nos ha hecho ver que con pequeños pasos y perseverancia se pueden conseguir grandísimas cosas.
Paso a paso
