Olvido y motivación

Estamos a día quince en Ru7a y ella comienza a olvidarse de todo.  Antes se levantaba con una energía infinita, con ilusión de descubrir cada día la aventura que le espera, y sabiendo que si aún le quedaba algo por escribir en su cuaderno azul, lo recordaría.
Pero el olvido llega y viene acompañado. Como en su día a día la rutina se instala. Y no es la rutina lo buscado, sino el aprendizaje continuo. Por ello el olvido viene acompañado de frustración… Pero ella, como muchos de sus compañeros no está dispuesta a dejarse vencer. Y aquí están ellos aprendiendo a crecer, vivir, caminar, escribir, hablar… ¿Todo para qué? Para no olvidar. Para recordar que siempre hay que encontrarse y reflexionar. Para vencer el olvido y acordarse de cada momento inspirador vivido, cada historia conocida, cada actividad superada, cada palabra compartida.
Y aquí entra su motivación, la motivación de la gente que le rodea. Fuerza, energía, superación y saber trasladar estos valores a su día a día, a su vida. En esos momentos en los que el cansancio le puede, en los que la vagancia es la reina de los corazones, y la vida pasa sin que te des cuenta, en esos momentos es clave no olvidarse de la motivación. Y de que siempre hay personas que como ella quieren avanzar, luchar y aprender. Porque hay que aprender a sentirse bien y rodearse de personas que unan sus fuerzas, que tienen retos a superar y que quieren mejorar el futuro. Lo afronta como un reto. Y precisamente en este viaje, ella está encontrando aún más motivación, y herramientas para mejorar y evolucionar y sacar a fluir todo lo que tiene ganas de aportar.
Si somos lo que hacemos, es mejor no olvidarse de hacer lo que queremos.

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