Viaje hacia la naturaleza

Hoy nos levantamos sabiendo que nos esperaba un gran día, la noche anterior nos sorprendieron avisándonos que nos íbamos a la isla La Graciosa. Desayunamos con la misma alegría que siempre y nos preparamos para los talleres autogestionados que nos tenían preparados nuestros compañeros.
Juankri y Nicole nos dieron clases de primeros auxilios, Martina nos acercó a la lengua alemanas enseñándonos algunas palabras, y Ana junto a Sonia, sacaron de nosotros el lado más creativo haciéndonos un taller de pulseras.
Llegó el momento de partir a La Graciosa, mochila preparada y la misma ilusión que nos inunda cada vez que algo nuevo se nos presenta en este viaje. Un camino lleno de canciones, guitarras y pulseras a medio hacer nos acompaño a Orzola, donde el barco nos esperaba. Pero antes, tiempo libre para conocer este pequeño pueblo, pueblo con el encanto tan característico que inunda toda la isla de Lanzarote.
Pisamos tierra graciosera y tuvimos una charla muy interesante sobre la isla a manos de Jeremias, uno de sus habitantes que nos trasmitió como nadie el encanto de este pequeño pedacito de tierra.  Comenzamos el sendero por su costa. La arena amarilla, Lanzarote de fondo, el agua cristalina y una marea azul de ru7eros fue lo que nos acompaño durante todo el recorrido.
Después de una tarde llena de encanto, volvemos a Lanzarote, el trayecto del barco se convierte en una experiencia increíble, el Risco de Famara de paisaje y las olas agitando el barco  hace que nos sintamos vivos, comentamos con miradas y silencios, qué todavía nos quedan experiencias increíbles como estas por vivir y más que nunca, estamos preparados.

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