Amanecer

Era muy temprano, de repente escuchamos ruidos, sonaba como una tribu de locos, luces intermitentes a lo largo del pasillo y apareció una criatura bailando. Resultó que era Diana despertándonos, poco a poco empezamos a aplaudir, fue el primero de muchos aplausos ese día. A continuación nos despedimos de nuestra casa en Fuerteventura y nos dirigimos hacia las dunas de Corralejo, un Parque Natural en el Norte de la isla.
A la luz del alba, en la arena blanca reluciente, nos sentamos a desayunar esperando el amanecer. El sol surgió lentamente en el horizonte, como el caparazón de una tortuga dorada, bañando las aguas en mil colores. Con semejante espectáculo, compartimos nuestro primer amanecer, algunos de nosotros hicimos la promesa de ver salir el sol juntos  alguna vez más en nuestras vidas. Muy contentos nos trasladamos a Majanicho, un pequeño y tranquilo pueblo de pescadores. Desde allí partió el camino, llano y sinuoso, bordeando la costa donde surfistas esperaban la ola perfecta.
Llegamos a Corralejo y por fin nos dieron tiempo libre, era nuestro momento. ¡Qué sensación! Fuimos a la playa, previo paso por el casco viejo para, finalmente, volver con las pilas cargadas y coger el barco a Playa Blanca, en Lanzarote, nuestro próximo destino. La aventura continua….
Con la nueva isla, nuevos aires. El mismo viento que se llevó el gorro de Rubén en el puerto, trajo a Carlos Givaja, fotógrafo profesional y nuestro nuevo colaborador los próximos días. Terminamos el día entre canciones y guitarras, risas y fiesta, explosión de alegría en la GLOBAL, rumbo a nuestra nueva casa.

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