De bruces con la realidad

De repente me encuentro de bruces con la realidad, de la cual llevo todos estos años intentando huir, mientras soñaba despierta con que las cosas no eran como realmente son.
Poco a poco pasa la vida a cámara rápida por delante de mis ojos, sin pararme a observar lo que realmente me rodea y las cosas que la hacen importante.
Y despiertas una mañana, en un viaje que esperas que te despierte de tu aletargo. Son las 5:30 de la mañana en Fuerteventura, una de las islas más maravillosas del archipiélago, de continuo sol y viento, sin apenas tener el conocimiento de que ese día me llevaría una bofetada y me traerá al mundo real.
Nos trasladamos al Alberge de Tafia, en donde nos esperan un grupo de veintidós maravillosos héroes. Al llegar descubrimos que tenían diferentes discapacidades, y a los voluntarios que a ellos acompañan. Esos héroes que te demuestran que a pesar de las dificultades que se pueden tener en la vida, hay que sacar la fortaleza de lo más profundo del alma y de las personas que nos rodean para seguir adelante.
A pesar de lo que se pueda pensar, algo tan simple como sacar la mejor sonrisa que uno posee, siempre te las enseñan esos pequeños héroes que tienen más dificultades en su día a día, para cosas tan básicas como comer, ducharse o simplemente caminar, y que a pesar de todo ello, con algo tan sencillo como escucharlos o tratarlos con amor, son las personas más felices del universo en ese instante. Porque regalar abrazos y besos no cuesta dinero y  aporta paz.

Deja un comentario