La Palma, isla bonita

Cuenta la leyenda que los conquistadores tuvieron que atravesar el Barranco de Las Angustias para encontrar a Atanausú, rey de los Aceró. Allí está Taburiente, un lugar esculpido durante miles de años, que no deja de sorprender a palmeros y enamorar a foráneos.
La naturaleza se ha encargado de llevar por sus cauces el agua que traen los vientos alisios. Antaño fueron ríos, ahora barrancos, por los que al caminar descubrimos la tranquilidad y el bienestar que supone darse un chapuzón en sus frías aguas. Un bien preciado en una isla habitada por gentes orgullosas de sus orígenes, dónde su alegre cantar se mezcla con las historias de emigración, pobreza y bonanza que corren por sus venas.
A los pies de la majestuosa caldera, sentimos llegar a la recta final de una aventura que comenzó hace un mes. El reloj se ha empeñado en correr, mientras nosotros intentamos manejar el tempo de una experiencia que nos ha permitido crecer como personas y ser partícipes activos de la comunidad.
Gracias a los vecinos de Tazacorte, que se movilizaron para ayudarnos logísticamente, pudimos disfrutar de la experiencia de conocer un paraje natural único en el mundo.
Desde el dormitorio de nuestro campamento base, Toño nos acercó al virtual cielo nocturno palmero. Un cielo plagado de estrellas, en las que fijarnos cuando estamos perdidos si queremos volver a encontrar nuestro camino. Al igual que nosotros, cada una tiene su propia historia, sin importar cuán brillante sea. Con Vicky nos acercamos a los recuerdos de una isla viva, comprendiendo la importancia que ha tenido el mestizaje en el crecimiento de la sociedad canaria.
En las dinámicas de grupo, hemos entrado en nuestra faceta más personal, compartiendo proyectos y experiencias vitales con el resto de ru7eros. Ha llegado el momento de entender la importancia de los retos que planteamos al inicio del viaje y de no dejar pasar la oportunidad que nos ofrece Ru7a para afrontarlos.
En el «talent show» hemos olvidado prejuicios, vergüenzas y miedos, consiguiendo fortalecer capacidades para disfrutar en libertad. Los aplausos aún resuenan en las canciones, bailes y chistes que nos hicieron disfrutar de una noche diferente, emocionante, en la que sacamos lo mejor de nosotros mismos.
Conocida por los isleños como la isla bonita, famosa por sus enanos e indianos, La Palma ha sido punto de encuentro de emociones, sonrisas y abrazos. Dejamos otra pequeña huella en nuestro camino, camino que sigue y está a punto de acabar.

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