Misterios de lava y fuego que desconciertan a los sentidos. Arribamos a media tarde en Playa Blanca, ahora nos toca buscar el que será nuestro nuevo hogar durante los próximos días. Cruzamos los caminos basálticos de la isla conejera hasta llegar al pueblo de las mil palmeras, Haría, municipio que duerme en un rincón al norte coronado por una bruja. Nada se puede comparar, aquí hay mucho espacio para 55 personas acostumbradas ya a compartir hasta el último milímetro de su espacio. El chip ha cambiado, ahora preferimos acompañarnos con esterillas en el duro suelo que dividirnos en camas aisladas. Así se consolida la comunidad, todo empieza a ser más sencillo, todos tenemos un rol y una responsabilidad que cumplir, pero ahora ¡lo hacemos!
Despertamos sobre malpaís entre juegos, música y muchas risas compartidas con esos chinijos locos de la Garita. Luego una inolvidable tarde en el Parque Natural de Recreo: Pardelas Park acompañados de caballos desbocados, figuras de barro, gofio y queso que dieron paso a un momento impresionante. El calor de una hoguera nos hizo arrimarnos unos a otros y darnos cuenta de que empezábamos a caminar a un mismo compás, un grupo singular con una trayectoria a las espaldas que empieza a marcar el paso de nuestro andar.
En Tiagua nos acercamos un poco más a la cultura canaria divirtiéndonos como antaño lo hacían en estas tierras de rofe – tipo de roca volcánica- y sal. Nos convertimos en los lienzos perfectos para plasmar la felicidad de la mano de ARS Magna. Colaborando con la limpieza del barranco de malpaso y recorriendo la senda hasta la costa de Arrieta, aprovechamos para sumergirnos en un mar de libertad, saltando al vacío, arriesgándonos con la certeza de que todo saldrá bien.
Las diversas charlas que hemos recibido estos días también nos han dado una lección. Tener ganas de vivir, comer mucho potaje con gofio, ser buenas personas y saber perdonar es el consejo que nos da un señor muy sabio, don Juan Brito –hijo predilecto de Lanzarote- ; o aprender a superar nuestras debilidades, como nos explicó Carlos Olivares -deportista profesional y autor del blog –Sinbarerras-nolimit-. Ahora, nos apoyarnos en quienes nos rodean cuando lo necesitamos, evitamos darle más importancia a lo que nos molesta que a lo que nos satisface y probamos a pisar con los zapatos del otro antes de juzgar sus huellas.
Hemos vuelto la vista atrás, nos hemos emocionado al darnos cuenta de que nuestras sensaciones no son extravagantes, otros afortunados ya han experimentado lo que ahora nos toca vivir y poco a poco nos acercamos mucho más a ellos. Aprendiendo del día a día de este viaje y de los consejos de quienes comparten con nosotros la misma forma de entender la vida.
Por las veredas del Risco de Famara bajamos a una costa que intentamos dejar como debería de estar. Un paraje de ensueño en el que se unen arena, cielo y mar, siempre contando con el apoyo del Cabildo de Lanzarote, recogemos los residuos que ensucian la imagen de esta extraordinaria playa y nos preparamos para volver. De pronto, nos sorprenden con una visita indescriptible a la octava isla –La Graciosa- donde nos cargamos de energía positiva para afrontar nuestra partida con una sonrisa diferente hacia tierras tinerfeñas.
Pisando el rofe de Lanzarote
