Hoy, nuestro vigesimoquinto día de viaje, lo iniciamos de pie desde las doce de la noche. Y es que nuestro Armas sale en un horario muy particular: las cuatro de la madrugada.
Medianoche y más de cincuenta personas bajo las estrellas. La isla bonita vuelve a regalarnos un cielo inigualable, hoy acompañado de Toño, experto que nos habla de constelaciones, leyendas y estrellas fugaces. A continuación marchamos a nuestro barco, trayecto que aprovechamos para recuperarnos del largo día.
La Gomera nos acoge, a muchos por primera vez, para realizar una breve escala de camino a nuestro nuevo destino. Y al Armas otra vez, hasta llegar a la nueva desconocida: la isla de El Hierro.
Nos instalamos en el que será nuestro próximo hogar, un colegio escondido entre montañas, para después dejarnos reavivar por las olas del océano Atlántico que bañan las playas del municipio de Frontera donde nos encontramos.
Y para finalizar el día, la por fin deseada ducha, bajo el chorro de una manguera que sabe a gloria. Y ahora ¡a cenar! Para terminar con la visualización de un cortometraje obra de una de nuestras visitas durante esta nueva isla: Miguel Pita con «Tarde de fútbol».
