Nuestro camino comenzaba antes de que cantase el gallo. Soñolientos hemos madrugado a las 4:30 para dirigirnos al Armas que nos esperaba rumbo a Fuerteventura. La ilusión se palpaba en el ambiente. Muchos descansaban, otros se mareaban y algunos trabajaban en los laboratorios creativos: los de música cantaban al son del mar, los de escritura intentaban plasmar con palabras sus emociones…
A las 10:00 llegamos a tierra árida en dirección hacia nuestra nueva campamento base, el Hotel–Escuela de Pájara, donde nos han recibido muy calurosamente y nos han informado acerca de la actividad en dinaminazación de áreas comerciales que llevan a cabo.
Tras la bienvenida es hora de comprar en el Hiperdino, almorzar y realizar una limpieza de residuos en la Playa La Pared, sintiéndonos satisfechos por la labor y la contribución que entre todos hemos hecho, regresamos a nuestro alojamiento en la Global para ducharnos, cenar y acostarnos.
Hoy hemos vivido un día tan largo como la longitud que esta isla tiene, pero hemos seguido aprendiendo de esta gran aventura.
Cambiando de rumbo
