Amanecía un nuevo día de expedición, aunque esta vez un poco más temprano de lo habitual. Era un día especial, el primer cumpleaños de alguien de Ruta Siete ULPGC desde que comenzamos. Todo estaba preparado y cuando Carlos apareció alrededor de las 6:10, recibió un sonoro y multitudinario cumpleaños feliz.
Después de la rutina de las mañanas, subimos con ilusión a la Global, al fin íbamos a conocer la playa de la que tanto habíamos oído hablar: Famara.
Moverse por Lanzarote es disfrutar de un paisaje volcánico, que contrasta con los colores blanco y verde de sus casas.
Una vez en la playa pudimos comprobar lo espectacular de su belleza salvaje y aunque a priori parecía limpia dado su gran tamaño, cuando comenzamos con la limpieza nos dimos cuenta de que estaba sembrada de gran cantidad de pequeños desperdicios como plásticos, cuerdas y colillas. Mientras tanto un grupo de exploradores acudió al pueblo de San Juan para dinamizar actividades y juegos con los niños.
Tras esto recuperamos fuerzas con un bocadillo de cortesía del Ayuntamiento de Teguise, y como postre un refrescante baño disfrutando del trabajo bien hecho.
A continuación recorrimos varios de los Centros de Turismo, Arte y Cultura de Lanzarote, de dónde cabe destacar las espectaculares vistas de La Graciosa y los riscos de Famara desde el Mirador del Río, el precioso espacio de los Jameos del Agua con sus cangrejos albinos y los misteriosos túneles volcánicos de la Cueva de los Verdes. Fue increíble ver lo que hace la Tierra cuando no la molestan.
Cerramos el día con una actividad diferente, el explorador Iván nos enseña y guia en la preparación de una receta para elaborar una cena conjunta.
Blanco y verde
