Aun no había salido el sol pero la luz ya estaba dentro de nosotros. Tras el goteo de exploradores en la Fuente Luminosa, la Global partía hacia San Mateo, llena de mochilas, a la par que de ilusión.
Una vez en nuestro destino, el siguiente paso fue reunirnos para abrir una nueva ruta, la ruta de Los Molinos. Allí fuimos recibidos por Antonio Ortega, el alcalde del municipio, quien dejó constancia de que éramos pioneros colaborando en la conservación de sus hermosos caminos.
A decir verdad fue un momento de sintonía entre los que formamos parte de Ruta Siete ULPGC con el alcalde. Ambos compartimos el respeto y el goce por la naturaleza. Y fue así que azada en mano recorrimos el sendero disfrutándolo, pero también con la misión de dejarlo mejor de lo que lo encontramos. Esta ha sido nuestra primera acción y hemos dejado nuestra primera huella.
La sensación que evoca este proyecto puede verse reflejada en las miradas de las personas con las que nos cruzamos, transmiten agrado y acogida con nuestra expedición por las siete islas.
Hemos vuelto al pabellón cansados pero muy satisfechos. Y es que todos y todas coincidimos en que ha sido un día poblado de emociones y energía de la buena.
La ansiedad, el nervio y la expectación podrían haber tomado muchas formas pero no fue casual que se convirtiesen en un buen rollo y un mejor comienzo para esta experiencia, que desde hoy sabemos será inolvidable. De muestra un botón, con tan solo 12 horas ya nos faltan palabras para describir lo que estamos compartiendo.
Si antes nos costaba explicar en qué consistía este proyecto a nuestros familiares y amigos y tendíamos a reproducir palabras de sus responsables, hoy podemos poner nuestras propias palabras, que serán únicas como cada una de nuestras experiencias. Y bien, ya estamos aquí y tras tantos meses de esfuerzo, dedicación y de un inmenso compromiso… Comienza la aventura y les animamos a acompañarnos.