Para un ru7ero/a, levantarse más tarde de las 6:00 de la mañana equivale a que en el trabajo nos den unos cuantos días extra de vacaciones. Hoy hemos disfrutado de media hora más en nuestros sacos de dormir en el Pabellón de Llano del Moro (El Rosario, Tenerife), nuestra casa en la cuarta isla. Esto, como decimos, es un buen motivo para estar contentos.
Hasta ahora este viaje ha contado con un gran protagonista; el Sol. La visita de hoy al observatorio del Teide, en Izaña, nos ha permitido conocerlo más de cerca. Nuestros guías, además de descubrirnos el apasionante mundo del estudio del universo y en especial del gran Magec, como solían llamar los antiguos aborígenes canarios al Sol, han despertado en nosotros un sentimiento de nimiedad… Qué pequeños somos y, sin embargo, qué grandes nos sentimos a veces.
Tras una breve parada para hacer nuestro repostaje habitual (bocadillos varios), Cristina Suárez nos inspiró con su proyecto “miPlaza”, que en resumidas cuentas trata de poner la tecnología al servicio de los barrios y sus vecinos/as.
Con las baterías de descubrimiento cargadas nos dirigimos al Monte de la Esperanza (El Rosario) donde nos recibió Yeray Martínez, fundador de “Mirlo Positive Nature”. Con él nos replanteamos la relación del ser humano con la naturaleza y la importancia de cuidar del medio natural. También tuvimos la oportunidad de abrirnos a nuestros sentidos recorriendo un área del pinar en forma de cadena humana… ¡Todos con los ojos tapados!
Estar en la cuarta isla supone que nos acercamos al ecuador de este increíble viaje y si nos paramos a pensar en las distintas personas que han aportado su granito de arena para que nuestra experiencia sea lo más enriquecedora posible, y lo que estas nos han transmitido, llegamos a la siguiente conclusión: la pasión es una excelente herramienta para inspirar a los demás.
Aprendiendo a brillar
