Nos adentramos en el día ocho de nuestra aventura nómada por las islas Canarias. El comienzo de la mañana augura ya un día especial. Nos despierta la canción de “La mañana” de Grieg interpretada a violín. Desayunamos y ya en la guagua nos empezamos a adentrar en la gran aventura que nos espera. Unos van durmiendo, otros cantando y otros simplemente quieren dejarse llevar, algo que sin duda caracteriza nuestro día a día.
Hoy ha ocupado gran parte de nuestro día la visita y colaboración a la granja de Pepe y su familia. Al llegar a la misma, muchos retornamos a la infancia y tuvimos un tiempo para explorar todos los rincones de la granja: los animales, las casas de madera e instalaciones y, por supuesto, conocer a la familia que lleva la granja. Si la tuviera que definir con una palabra sería acogedora. Las paredes estaban llenas de recuerdos relacionados con el maravilloso mundo de la ganadería, la música y, en definitiva, el paso del tiempo. Sin duda, todo nos evoca un lugar cálido en el que vivir.
Todos nos mostramos predispuestos a conocer, colaborar y aprender todo lo que podamos de esta gran familia ganadera. Algunas de las experiencias que más nos marcan son participar en el proceso de la elaboración del queso, ordeñar a cabras, acariciarlas, escucharlas balar, darles de comer… y de nuevo ru7a supone primeras veces para todos los ruteros.
Gracias a la familia de Pepe aprendemos mucho y compartimos miradas y abrazos así como disfrutamos de una gran comida: garbanzos, papas y alioli que nos saben a cariño y ternura que nos dejan con la sensación de que la familia nos ha dado mucho más que nosotros a ellos. Nos despedimos cantando y bailando todos juntos la conga y compartiendo polcas canarias. Esto es solo una muestra más de la gran conexión que ruteros y la familia de Pepe sentimos. Tras finalizar esta actividad, nos dirigimos a la playa de Ajuy donde además de disfrutar de unas magníficas vistas visitamos las cuevas.
El día finaliza con la visita de Marcos Yánez, corredor de alta distancia, y Pedro Cúbiles, director de documentales, que nos presentan «No sólo 18 horas» un documental en el que narran el reto personal de Marcos de correr sólo 120 kilómetros en Islanda con el objetivo concienciar a la sociedad de la leucemia y promover las donaciones de medula. La idea surge tras el fallecimiento del padre del corredor a causa de esta enfermedad.
La historia no nos dejan indiferentes. El visionado del documental supone un gran ejemplo de superación y de las fuerza y el coreje necesario para tirar hacia delante en cualquier situación.
Aprendizajes que dejan huella
