Hoy nos esperaba un trayecto marítimo más largo de lo habitual. Y sí, eso nos tenía a algunas un poco más preocupadas de lo habitual.
¿Lo mejor? Que no era consciente de todas las cosas que se pueden hacer en un barco (creo que ustedes tampoco).
Se puede escribir un reto literario para nuestra próxima isla (Tenerife) al que hemos llamado «El anecdotario». Creo que el nombre ya hace spoiler de lo que trata…
Se pueden hacer muchas pulseras, dibujar a personas lindas y ocupar unas mesas con todo tipos de materiales de oficina.
Se pueden tener las conversaciones más profundas del mundo asomados a la borda, o tumbados en un sofá o incluso mientras te tomas el bocadillo con hummus.
Se puede escribir mucho. Sobre lo que sientes, sobre cómo te sientes, sobre lo que ves, sobre lo que te gustaría en un futuro, sobre los miedos del pasado…
Puedes dormir un ratito con el hipnotizante ritmo del barco, mientras ves la final de gimnasia artística de fondo. O también mientras escuchas tu canción favorita.
Todo eso y mucho más se puede hacer en un barco, así que imaginad lo que se puede hacer fuera de él…
