El aroma de la unidad

Con el sol todavía bajo los 45 ruteros abandonamos el terrero de lucha sin poder olvidar el canto del gallo que amenizó nuestra primera noche en la isla de Lanzarote. Sin embargo la somnolencia del grupo duró poco ya que la guagua no tardo en llenarse con el sonido de voces e instrumentos.
Nuestra primera parada del día fue el Cabildo de Lanzarote, en el municipio de Arrecife. Allí nos reunimos con Juan Carlos y Marila, representantes de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote, con cuyo programa de concienciación y sostenibilidad colaboraremos a lo largo de tres días. Tras una breve explicación de los diferentes proyectos medioambientales que realizaremos con dicha organización tuvimos la oportunidad de comprender los diferentes problemas derivados de los plásticos que invaden  las costas canarias.
 Además recibimos información acerca de la campaña “Agüita con el plástico”, la cual tiene como objetivo concienciar a la población de los efectos perjudiciales de este material sobre el medioambiente. Para finalizar nuestra visita Pedro San Ginés Gutiérrez, presidente del Cabildo, se encargó de darnos una cálida bienvenida al municipio.
Nuestra siguiente parada fue en San Bartolomé, donde tuvimos la suerte de conocer a Estefanía González, licenciada en Ciencias del Deporte y colaboradora de Ruta Siete desde hace ya varios años. Tuvimos la suerte de conocer su proyecto, Lanzarote Experience for Life, el cual tiene permite a los visitantes de Lanzarote conocer un poco más la cultura de esta isla. Su idea, basada en la utilización de técnicas tradicionales para crear objetos a los que darle un uso actual, revoluciona el concepto de turismo que se ha llevado a cabo hasta ahora. Un ejemplo de esto sería los marcapáginas que aprendimos a elaborar con la empleita típica lanzaroteña.
Tras disfrutar de nuestro ya inseparable bocadillo del almuerzo llegó la hora de conocer un poco más a Carlos Hernández, el cual convivirá con nosotros durante tres días. Cuenta con una trayectoria profesional muy diversificada ya que ejerce, entre otras cosas, como profesor en la Universidad Pontificia Comillas y en la Universidad Carlos III además de ser consultor para empresas a través de su firma Dosabrazos. Su charla acerca de optimismo inteligente nos permitió ejercitar nuestro juicio crítico y nos aportó herramientas para enfocar la vida desde un ángulo diferente.
Antes de volver al alojamiento disfrutamos de un rato muy agradable practicando deportes acuáticos en el puerto de Arrecife  gracias al Centro Insular de Deportes Naúticos “El Cable”. Paddle surf, piragüismo, vela y muchas risas fueron los protagonistas de la tarde.

Por último tuvo lugar nuestra primera cena comunitaria, la cual reunió a ruteros y coordinación con el único objetivo de compartir nuestro día y un buen plato de pasta. Llevamos juntos un tercio del viaje y poco a poco el sentimiento de cooperación y unidad comienza a palparse en el ambiente. Y eso ni si quiera el aroma a carbonara puede disimularlo.

Deja un comentario