Elena Rosino Rincón es una joven viajera. Ha estudiado ingeniería y diseño industrial. Fue rutera de 2011 e integrante de la coordinación técnica de ru7a durante 3 años. Actualmente se considera una “nómada digital” puesto que sólo necesita un ordenador para realizar su trabajo de comunicadora visual, esté donde esté.
¿Qué es para ti ser nómada digital?
Poder trabajar mientras vives un tipo de vida nómada: realizar tu trabajo a la vez que te vas moviendo de lugar donde vivir. Es como un trabajo normal pero cada cierto tiempo vas cambiando de ciudad o país, tu oficina y tu casa cambian con cada traslado pero tu horario y tu puesto de trabajo no. Eso sí lo importante es buscar donde está el mejor wifi.
De todos los lugares que has visitado, ¿dónde te quedarías y por qué?
Creo que donde estoy, en Canarias, que por eso vuelvo cada vez. Porque al final como en casa no se está en ningún sitio. Si fuera para visitar, me gustaría volver a Alaska porque estuve dos meses y vi un 0,03%. La naturaleza allí es increíble. Es algo que no he visto en ningún otro lugar. Me llamo también mucho la atención la diversidad de fauna que puedes encontrar.
¿Cuál fueron y son tus objetivos y motivaciones para ver mundo?
El gusanillo por viajar empezó cuando tenía 12 años viajando con mis padres. Todos los años nos íbamos a un sitio distinto. Al estudiar historia me intereso mucho toda la evolución social, para comprender las sociedades actuales. Y también el hecho de poder ver las cosas que has estudiado, que te influencian.
¿Qué opinas de la frase “volver también es parte de la aventura”? ¿Estás de acuerdo?
Sí. Al final cuando has pasado mucho tiempo en un sitio es muy difícil, por mucho que viajes, por mucho que te vayas a otro sitio, conseguir esa sensación de casa que tienes en el sitio en el que te has criado y donde te sientes cómodo es complicado.
Toda la gente que he conocido que vive en otros países tardaron una media de 5 años para sentirse a gusto, para poder decidir que esa era su casa. Por eso la mayoría al cabo de un año se acaban volviendo. En general hay que pasar la barrera de los dos años, que es la difícil… luego ya es cuando yo creo que psicológicamente dices “vale voy a montar algo allí”, sino siempre estas con el estrés de “No voy a comprar ni hacer nada aquí porque como me voy a ir…”.
¿Qué te costó más al volver?
Supongo que el volver a adaptarme en un horario y una oficina fija. El otro impacto es darte cuenta de que el tiempo ha pasado. Es chocante ver cómo muchas cosas han cambiado a la vez que la mayoría sigue igual.
¿Sientes que tienes una casa y lugar dónde volver? ¿Tienes la necesidad de un lugar donde asentarte?
Tengo la necesidad. En mi caso pensé que iba a ser Las Palmas, pero en realidad al volver tienes que empezar de nuevo y tardas uno o dos años en volver a enfocar las cosas bien. Porque cuando tienes un trabajo que no te gusta mucho, cuando estás compartiendo piso… cuando sabes que es algo temporal como que lo sobrellevas mejor. En cambio cuando has decidido que ese va a ser el sitio en el que te quieres quedar surge el estrés de que tiene que valer la pena no estar dando vueltas todo el rato por el mundo. Sigo intentándolo, allí vamos.
¿Te costó salir, dar el paso?
No me costó salir porque cuando lo quise hacer sabía que era lo que quería y lo quería desde hace mucho tiempo. Mucha gente me decía “Qué valiente…”, cuando en realidad yo me fui porque no podía más aquí, había llegado a mi punto de inflexión, realmente no me considero valiente, era lo único que podía hacer ya. No lo podía dilatar más en el tiempo mi proyecto final de carrera, me había tirado tres años en él aunque al final lo hice en un mes. Acabas alargando y acabas generando un estrés en ti mismo que no es normal. Sobretodo para mí lo más importante fue tomar decisiones basadas en 4 factores. Los primeros a tener en cuenta eran: qué es lo que quiero conseguir y cuál es el sitio más fácil de conseguir, mi objetivo era aprender inglés, y lo más fácil era ir a Inglaterra. En tercer lugar que me resultara barato el avión y pudiera vivir con lo que tenía ahorrado. Y cuarto: no conocer a nadie para forzarme a hablar inglés. En 4 meses ya me sentía lo suficientemente cómoda para hacer amigos españoles.
¿Nos podrías contar una anécdota que haya marcado tu experiencia o te apetezca explicar?
Para mí es una misma anécdota repetida en el tiempo: como te encuentras con personas que piensas que no las vas a volver en la vida. Como el caso de mi amigo de Edimburgo, que pensé que no lo iba a volver a ver y de pronto un día paso por Australia, lo llamó y está allí.
Esta fue increíble, cuando trabajaba en el alojamiento en Alaska, conocí a una cliente que se había quedado allí y le había encantado. Me dijo que si iba a Seattle ella me dejaba quedarme en su casa. No me cuadraba por ir, aunque hubiera ido encantada. Por cosas del destino tuve que pasar por Seattle de camino a un festival del desierto. Le escribí un email y me dejó guardar las cosas en su casa. Cuando volví a por ellas, la señora no estaba y me dejó la maleta en el jardín de su casa donde la pasé a buscar. Y de esas, miles, por todos lados.
Dices que “no es dónde, sino con quién”, ¿qué te hizo ver eso?
Yo conocí gente a la que le encanta viajar sola. Yo lo hice y hubo momentos en los que me sentía sola, por ejemplo cuando estaba en un paisaje increíble y lo estaba compartiendo con el guía que me había traído hasta allí. Mis conversaciones nunca pasaban de: “Hola, ¿cómo te llamas?, “¿Qué haces?”, “Ostras, ¡qué guay!”. Se me quitaban las ganas de intentarlo. Me esforzaba en hablar con la gente local, pero la gente local está cansada. Hubo un momento en el que dejé de elegir los destinos a los que iba por decir: “Dios, quiero ver esto, que tiene que ser increíble” a elegirlos por decir: “Tengo un amigo aquí”. Porque lugares increíbles los hay en todos lados pero mejor si los compartes con amigo.
¿Puedes decir que dentro de tus viajes hay un poco de ru7a?
Totalmente (Se ríe). Juan me decía “Elena no quiere saber nada más de Ru7a, por eso vive con 12 personas que comen y cocinan juntas, que hacen proyectos…”. Evidentemente las claves que yo aprendí me han seguido todo el tiempo: cómo tratar a los demás, cómo hacer maleta tal como cuando me enseñaron antes de ir a Ru7a.
Elena Rosino Rincón: «No es dónde sino con quién»
