Parecía mentira pero el día 1 había llegado. Poco a poco los ruteros fuimos reuniéndonos en el punto de encuentro, con relojes sincronizados y sin acabar de creernos que el momento de ponerse LA CAMISETA ya estaba aquí.
Nuestras caras de sueño no podían ocultar las ganas de empezar la aventura. La incertidumbre parecía ser la protagonista de la mañana ya que todo suponía una novedad para nosotros: el primer viaje en guagua (o autobús para los peninsulares), los instrumentos comenzando a sonar con el objetivo de amenizar el viaje y por supuesto nuestros compañeros tratando de capturar cada momento con sus cámaras.
Uno de los grandes momentos del día tuvo lugar con uno de los principales patrocinadores. La compañía de transporte Global nos sorprendió con una mentalidad atípica para una empresa de 700 trabajadores ya que parece funcionar más como una gran familia que como una entidad de tal magnitud. Víctor Quintana y Óscar Zamora fueron los encargados de representar a este partner y de ofrecernos una vez más ayuda incondicional a lo largo de nuestro viaje.
Con tan solo unas horas de aventura ya comenzábamos a entender la filosofía que profesan tanto el programa de Ruta Siete como todas las personas que nos acompañarán a lo largo de los 35 días.
Arucas, nuestra primera casa de este viaje, nos recibió con su iglesia neogótica y muy buenas vibraciones. En la isla de Gran Canaria las cuatro paredes que serán nuestro hogar durante cinco días pertenecen al CEIP Arucas. Tras establecer nuestro campamento y escoger las áreas de suelo más apetecibles para colocar nuestra esterilla nos enfrentamos a dos rituales que no podían faltar. El primero fue el reparto de las diferentes responsabilidades y el segundo la compra grupal en uno de los supermercados de la zona, la cual puso a prueba nuestra capacidad para adaptarnos a un presupuesto determinado.
Nuestra tarde continuó con las rutinas de acomodamiento a la vida de rutero y la entrega de material que hará nuestro viaje a lo largo de las siete islas mucho más cómodo. Además recibimos una grata sorpresa: Juan Ferrer, experto en coaching y colaborador con el proyecto de Ruta Siete desde hace ya muchos nos visitó para ofrecernos una charla acerca de liderazgo.
El final de nuestro largo día no podría haber sido mejor: nuestro compañero Carlos, rutero de la edición de 2013, nos presentó su experiencia con el programa y el impacto de éste en todo el trabajo que ha realizado desde entonces. Una manera perfecta de concluir nuestro primer contacto con Ruta Siete.
Estar por fin aquí
