Amanece por segunda vez en la Gomera. El cielo esconde sus estrellas para dar paso a la claridad diurna. Después de una divertida actividad mañanera y un enérgico desayuno, nos reunimos para la primera actividad: propuestas de objetivos para, después del día 35, comenzar el segundo viaje con la vuelta a nuestra rutina.
Después, nos pusimos la mochila de las ganas y nos preparamos para la siguiente actividad. Nos dividimos en dos grupos para compartir energía con pequeñines de hasta ocho años y música e ilusión con mayores en el municipio de Alajeró. Como siempre que hacemos actividades de este tipo, nos vamos recargados de motivación.
A posteriori, nos dirigimos a pasar un ratito en la playa del pueblo, donde aprovechamos para almorzar. Después del chapuzón, volvemos a casa, a El Cedro, para asistir a una charla de propios ruteros y disfrutar de talleres impartidos por nosotros mismos, en esta ocasión escritura del subsconsciente y Euskera. A continuación tuvimos una amena charla de Juan y Carlos sobre proyectos hermosos con personas hermosas; Calalas, un hostal colaborativo.
Tras la cena, sorprendimos a nuestro compañero Nico, con mensajes de su familia desde Colombia, y participamos en una divertida dinámica de Cluedo organizada algunos de nuestros compañeros.
El día va acabando, el sol va escondiéndose de nosotros, muriendo para renacer mañana mientras va dando paso a aquellas estrellas que nos recuerdan que mañana tenemos un día más para, como hace el sol, renacer de nuevo.
Estrellas
