Finales que son comienzos

Las nubes cubrían el campamento de El Cedro al despertar. La nostalgia del último desayuno  se entremezclaba con las rebanadas de pan y mermelada. Lo que parecía el último probablemente será el primero de muchos, ya que más que despedirnos nos decimos: “hasta luego compañeros” ya el camino volverá a juntar nuestros caminos. Preparábamos los bártulos siendo conscientes de que la mochila de un Rutero nunca se cierra del todo, y disfrutamos de la magia de la Laurisilva en silencio, atentos a los sonidos que nos regala al amanecer. La fina lluvia y la niebla hacen  de cada paso algo aún más especial, no sabemos hacia dónde vamos pero sí que no caminamos solos.
Una vez organizado todo el equipaje, emprendemos nuestro camino hacia San Sebastián, nos espera una travesía cargada de sentimientos, reflexiones y complicidad hasta Gran Canaria, volvemos a casa. En el puerto nos esperaban nuestras familias y amigos, lo que hace que sea aun más emocionante entender que no hay finales, sólo nuevos comienzos. Las aventuras comienzan con una página en blanco y la nuestra está aún por escribir.

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