Artista curioso y versátil así es Guillermo Quirós, una persona con cuya experiencia de vida se trasluce de cada una de sus acciones. Arquitecto y licenciado en Bellas Artes es un apasionado de la fotografía, aunque actualmente trabaja para la universidad complutense de Madrid como restaurador de obras de arte. Su trayectoria laboral ha estado vinculada también a proyectos de sociales y culturales.
¿Cómo te definirías a ti mismo?
Pues una persona indefinida en sí, creo que todavía no tengo muy claro qué soy ni dónde estoy ni nada. Busco un poco todo, pero busco de una manera sin angustia, sé mis capacidades y las aprovecho. No tengo un malestar vital por no saber definirme. Esta mañana cuando preguntaron: «¿Quién es canario?» levanté la mano, y cuando preguntaron: «¿Quién es de a península?» levanté la mano también. Esa es un poco mi definición.
¿Qué es lo que te ha llevado hasta lo que eres ahora?
Muchas circunstancias en la vida. Yo estoy donde estoy porque me han ocurrido ciertas cosas en la vida en las que tomas decisiones y aprendes de lo que te ocurrre. Me he equivocado infinitas veces. He hecho cosas bien muchas menos veces. Con mi personalidad de base han ido definiéndome circunstancias laborales, personales, familiares, y sobre todo la gente que me ido encontrando en la vida, que me he encontrado mucha gente y he aprendido mucho de ellos.
¿Cómo has construido tu proyecto de vida?
Mi proyecto de vida se ha ido construyendo. Yo he ido tomando decisiones, como todo el mundo, respecto a las cosas que te van llegando. Normalmente hay cosas bastante indefinidas, quizás antes tenía las cosas más claras porque tienes menos cosas para decidir o menos visiones porque todavía no te han llegado otros elementos que tener en cuenta. Las decisiones las tomas en base a lo que te parece mejor en cada momento, eso te lleva en una dirección que hace que otra infinidad de vidas posibles las hayas ido dejando.
¿Por qué te guías cuando tomas decisiones?
Por lo que me rodea en ese instante. No puedo pensar en: «Voy a hacer esto aunque no creo que sea lo mejor en este momento, espera que sea mucho mejor para otro momento más adelante». No existe un futuro determinado para mí. Considero que el futuro se va fabricando y además no sé si va a llegar, así que, ¿para qué esperar una cosa que no sé ni siquiera si voy a poder tenerla? Entonces considero las posibilidades y la decisión queda tomada por las circunstancias que me rodean en ese momento y las circunstancias pueden ser muy variadas. Lo que no me gusta lo quito de en medio y lo que me gusta un poquito más lo valoro.
¿Qué consejos le darías a los jóvenes que están en una encrucijada?
Plántate con lo que tienes, ponlo sobre la mesa, sé muy sincero contigo mismo, que es muy importante, y valora sobre lo que tú tienes con lo que tienes alrededor. Las decisiones no se toman solo, siempre hay circunstancias familiares o de relaciones que te influyen, entonces la decisión va estar en aquello que te rodea y es lo que te va a hacer decidir. Y sobre todo, lo más importante es que si en el futuro esa decisión no ha salido como tú no esperabas, no vas a tener fracaso, y si lo tienes, no te lo tomes como un fracaso, sino como que nunca sabes cómo va a ser si hubieras decidido otra cosa.
¿Qué significa la edad para ti?
Lo único que puede llegar a significar es experiencia, pero tampoco es eso porque la experiencia cuenta sólo si ta ha valido para algo, si hay una persona que ha vivido muchas cosas, pero no han valido para nada tampoco cuentan. La edad para mí es una fecha de nacimiento que tú no has decidido y te condiciona porque estás viviendo en un momento de la historia al que te tienes que adaptar.
Cuando pasaste por Ru7a, ¿llegaste a sufrir una transformación?
Cuando yo viví Ru7a no se llamaba aún viaje transformador, aun así sí me transformó de una manera curiosa. Te afecta mucho una convivencia tan intensa con gente de la que aprendes un montón, de todas las clases, sí o sí te tiene que transformar. Yo creo que fui más consciente de mi grado de sociabilidad, de hacer bien por los demás, de estar pendiente del ecosistema. Realmente el título de viaje transformador no se le puso porque sí, sino porque ya se había vivido.
¿Te diste cuenta de la transformación durante el viaje, o después de él?
Yo creo que durante el viaje te empiezas a dar cuenta de que estás actuando de una manera diferente a cómo lo hubieras hecho antes. Ahí sí que notas la diferencia.
Hay momentos puntuales en el viaje en los que sí eres consciente de esa cambio. Por ejemplo la colaboración en la planta de reciclaje en El Hierro me ha resultado demoledora, me ha parecido brutal lo mal que gestionamos nuestra basura. Eso es una transformación porque tienes que poner de tu parte lo que sea, y no solamente haciéndolo tú, sino transmitiéndolo a los demás para que esto sea lo mejor posible.
Cuando sales del viaje te planteas cosas porque vuelves a la realidad, el viaje es como una burbuja en la que todo es coherente, pero esa burbuja es muy frágil, y en el momento en el que vuelves la relidad ves que chocas contra ella y te absorbe a una rutina normal y es cuando te encuentras transformado y dices cosas que antes no decías.
Al final de tu charla, un ru7ero dijo «No se trata de la inteligencia, sino de empoderarte del poder que tienes», ¿qué opinas de una frase?
No es inteligencia, en realidad lo maravilloso y magnífico es que vivas de la forma que tú quieras y eso es empoderarte en tu propia vida, esa es la clave. Esa forma de vivir debe ser ayudando a los demás y no haciendo daño, porque no creo que haciendo daño se pueda empoderar.
Tú dices que hay que hacer lo que te apetece pero, si haces lo que te apetece y te sale mal, ¿debes seguir haciendo lo que te apetece, o es mejor optar por un modelo de vida «típico»?
Yo creo que sí es importante moverte porque te apetece, es algo como muy «happy», pero en realidad sí que está muy guay que sea ese motor vital lo que te mueve. Sí que es verdad que es una parte que pones dentro de la balanza cuando tomas una decisión, el «me apetece» lo pones en el lado de «sí lo hago» y hay otras cosas que están en el lado de la balanza de «no lo hago». Es verdad hay veces que lo que te apetece lo puedes dejar para un lado, porque seguramente te siga apeteciendo en otro momento, y mientras tienes que ir resolviendo otras cosas que no te apetecen tanto o te dan más igual pero viene bien en ciertas circunstancias.
Hay un ejemplo que sirve bien para explicarlo; es muy de madre, si hay 2 manzanas en un cuenco, una se está pudriendo y la otra está bien. La madre cogerá la que se está pudriendo, le quitará la parte que está mala y dejará la que está bien para que se la coman sus hijos. Sin embargo, cuando la madre ve que sus hijos se han ido, ella es la única que va a comer manzanas y sigue quitándole la parte mala de la manzana que se está pudriendo en vez de comerse la que está bien. Hay veces que se sustituye el: «me apetece la manzana buena pero me voy a comer la que se está pudriendo por la responsabilidad». No en todas las ocasiones se puede hacer lo te apetece, ojalá se pudeira hacer siempre lo que te apetece y todo el mundo estuviera contento y no se hiuciera daño a nadie, aunque hay veces que nos creemos que hacemos más daño del que se hace y hay veces que no es tanto ese daño.
