Abrazada al Océano Atlántico, la isla más verde y más bonita de Canarias. La Palma es mágica. Lo sé, lo he visto, lo he sentido.
Tiene magia en su cielo, que nos ha acogido durante estos 5 días. Ha conseguido que caigamos rendidos a cada una de las estrellas que lo acompañan, sin poder desviar la mirada de ellas. Un cielo que tanto me ha hecho soñar, nos ha hecho soñar.
Tiene magia en su mar, en cómo besa a la arena virgen de la playa de Los Nogales y esta solo se deja llevar, rozando sus vertiginosos acantilados con el Atlántico. Un mar azul, salvaje, intenso, lleno de vida, de historias, de retornos que nunca llegan, de esperanza.
Tiene magia en sus montañas, guardianas de la fortaleza del rey benahoare Tanausú; la Caldera de Taburiente. Fuertes y jóvenes, merecedoras de cuidar en ellas el pino canario y la laurisilva. Hacen que esta isla sea galardonada con el nombre de “La Isla Bonita”. Que pongas los 5 sentidos para poder vivirla y sentirla.
Tiene magia en su gente. Palmeros trabajadores, hospitalarios, sonrientes. Los canarios más felices del archipiélago pues siempre que hablan lo hacen alargando las vocales de las palabras a modo de canción. Orgullosos de sus tradiciones, de su gastronomía y, sobre todo, del lugar que les ha visto crecer.
La Isla Bonita ha conseguido desnudar nuestros corazones. Ya no hay caparazones ni fortalezas que nos oscurezcan. Ahora brillamos con nuestra propia luz, que, sumada a la de nuestros compañeros, formamos un haz que hoy solo mira a la isla de La Gomera. Ahora caminamos juntos, con pasos firmes, más seguros, más sonrientes y con un cierto vaivén de nostalgia al pensar en los 5 días de viaje que nos quedan por delante. La Palma ha hecho que hoy pueda llamar familia, a lo que sabía que tarde o temprano iba a ser mi nueva casa, Ru7a.
La Palma, una isla mágica. Un lugar al que llamar hogar, al que siempre regresar. Una isla que te hace soñar con su cielo, su mar, sus montañas y su gente. Y aunque hoy nos despedimos de esta isla, Ru7a ha dejado huella en La Palma, pero ella también lo ha hecho con nosotros. Gracias por hacernos soñar y querer volver.
La Palma, una isla mágica
