Sentir, de repente, que eres feliz. Valorar cosas que siempre has tenido de forma más intensa y experimentar una inmensa gratitud. Sonreír porque sí, porque tienes un hogar en algún lugar del mundo, porque allí te están esperando ellos, los que te dan impulso para batir las alas y volar cada vez más alto, ellos, tu familia y los pilares de tu vida, tus amigos. La vida es una línea continua, pero no invariable, es una constante llena de momentos y personas, a veces tan espectaculares que cuesta creer que estén sucediendo de verdad o que estén llenos de tanta magia que no tienen cavidad dentro de la racionalidad humana
Llega el momento de batir las alas
