Natural.

Consciente de lo que nos queda y de la importancia de exprimir los momentos.

Hoy hemos disfrutado de un sendero en los Tilos (Laguna de Barlovento) que me ha dejado sin palabras. Hemos comenzado con una niebla y un frescor que le daban un toque misterioso al camino. Los vientos aliseos hacían que plantas como el algaritofe o la tagasaste tuviese gotas de agua en sus hojas. Conforme hemos avanzado nos hemos adentrado en un espeso bosque de laurisilva que desprendía tranquilidad y pureza. Se iban adentrando los rayos del sol entre la espesura, pudiendo apreciar los intensos verdes y los matices de las hojas. La recompensa del fin del trayecto ha sido una preciosa cascada cuya enorme pared estaba repleta de vegetación. Creo que ha sido uno de los paisajes más espectaculares de esta aventura.

Por la tarde hemos ido a la Playa de Nogales. Naturaleza en estado puro. Arena negra, marea intensa con tonos azulados y un barranco con vetas marrones que protegía la playa. 

Ganas de seguir sintiendo.

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