Redescubriéndonos

Nuevo día en la Isla Bonita. Comenzamos de una manera que nos ha dado fuerzas para toda la jornada. Tan solo eran las 6:20 de la mañana cuando ya estábamos con la mochila de ataque a cuestas y subidos en la guagua de camino a la playa de Los Cancajos. Allí realizamos nuestra actividad matutina de la mano de Dolors que nos hizo relajarnos por completo.
La verdad es que una vez terminada la actividad ya apretaba el hambre, por lo tanto, aprovechamos el idílico paisaje que nos brindaba el amanecer y desayunamos con unas espectaculares vistas. Con la barriga satisfecha y con ganas de ir a por todo, nos preparamos y realizamos el reto creativo Blue BBVA de artes plásticas, el cual consistía en un stop motion, lo pasamos genial, el trabajo en equipo hizo que todo fuera sobre ruedas.
Hora de cambiar de entorno, volvimos a nuestra casa rodante y esta vez como destino tuvimos el barrio de Calcinas. Allí realizamos una colaboración y ayudamos a adecentar las plazas del barrio con tareas como pintar, lijar, limpiar y plantar unas preciosas flores. Según terminamos nuestra tarea, nos sentamos todos juntos a la sombrita y disfrutamos de nuestro bocata del día.
De nuevo tocaba partir a otra localización, esta vez un lugar de ensueño, El Cubo de La Galga. Un sendero de 2km bajo nuestros pies, el cual estaba recubierto de Laurisilva, nos sirvió para entablar conversación con los compañeros y para reflexionar sobre todo lo que hemos vivido, ya que el sitio invitaba a hacerlo.
Tras este intenso paseo, tocaba refrescarnos en la playa. No era una playa cualquiera. Tras un pequeño camino de escaleras descubrimos un paraíso, La Playa de Los Nogales. Una playa totalmente salvaje, donde su arena negra contrastaba con el gran acantilado. Tras un baño de lo más reconfortante, tocaba marcharnos a casa. Como siempre tocaba el tiempo de comida y ducha.
Después de la cena llegaba un momento muy esperado, el talent show. Este rato nos ha servido para descubrir el impresionante talento que tenemos entre nosotros. Fue imposible no emocionarse con cada una de las actuaciones. Pudimos disfrutar desde canciones que nos pusieron los pelos de punta hasta una increíble representación de una canción en lengua de signos. Ha sido un momento mágico, es todo un placer poder disfrutar de todos ellos.
Ahora sí que si, después de tanta acción, toca irse a la cama, cada vez estamos más cansados por todos los días que llevamos a nuestras espaldas, pero las ganas no nos faltan. Nos vamos a dormir y deseamos que llegue el día siguiente para llenarlo de risas y anécdotas. Estamos aprovechando hasta el último segundo, no todos los días se tiene la oportunidad de compartir tantas emociones con 44 personas, somos verdaderamente unos afortunados.

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