El proyecto Ruta Siete ULPGC es una iniciativa de innovación social, organizada por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y la Fundación Universitaria de Las Palmas. El objetivo es conectar el talento joven con las necesidades del mundo a través de acciones que contribuyan a que los jóvenes adquieran habilidades profesionales y personales y a que desarrollen actividades de huella positiva en el entorno.
Esta iniciativa está basada en la idea comunidad responsable y sostenible y valores como cooperación, naturaleza, encuentro, creatividad y responsabilidad social. Ruta Siete ULPGC es una aventura nómada en la que durante treinta y cinco días cuarenta y cinco universitarios de toda España recorren las siete islas realizando acciones sociales, medioambientales y culturales.
El proyecto se sostiene en un sistema de trueque, en la que los ruteros obtienen alojamiento a cambio de colaborar con los diferentes municipios realizando desde limpiezas de playas o barrancos, hasta servicios de ayuda en centros de ancianos o colegios.
Una de las bases del proyecto es la autogestión; son los propios participantes del viaje los que gestionan y organizan las diferentes actividades, un claro ejemplo de ello se refleja en la figura del comité de soluciones, donde los propios ruteros buscan soluciones y resuelven sus propios conflictos. Convivir con lo básico es otro de los retos que asumen los participante, bajo el reto de gastarse menos de cuatro euros por persona y día, buscando satisfacer sus necesidades de una manera sostenible y sin lujos.
Así, Ruta Siete se define como un Viaje Transformador, un viaje que busca despertar o aumentar las capacidades sociales e innovadoras de cada uno de los participantes de esta ruta.
Ruta Siete desde dentro
El pasado 28 de Agosto, finalizó la quinta edición de esta iniciativa. Los propios participantes lo definien como viaje lleno de emociones, del que se llevan numeroso aprendizajes y valores reencontrados.
En este proyecto la diversidad es un valor añadido. No se trata de un mero viaje, éste te descubre nuevas sensaciones, amplía límites y te aporta diferentes enfoques. En palabra de rutero: “Te hace ver que la realidad es como un prisma, dependiendo del punto de vista desde el que lo mires es una figura distinta”.
Tras los primeros días, comenzaron a darse cuenta de la importancia del tiempo. “Que no es oro sino vida”, vida para compartir, vida para aprender y vida para sentir. De la mano de cuarenta y cinco personas, aprenden a crear una comunidad formada por una cadena de vínculos.
Mil y una iniciativas
Este proyecto da cabida a todo tipo de actividades sociales desde senderos adaptados para personas con movilidad reducida pasando por dinamización en centros de ancianos, guarderías o colegios hasta limpieza y restauración de playas y barrancos.
Esta actividades permitieron que los participantes convivieran con los vecinos con los vecinos conociendo las problemáticas locales de primera mano y viviendo experiencias cargadas de aprendizajes. Un rutero nos recuerda como se dio cuenta de que al fin y al cabo una sonrisa desprende la misma luz en un niño que un mayor. Con todo ello, los ruteros han creado o mejorado su conciencia social y colectiva “Uno se da cuenta de los problemas que tiene alrededor y que girar la cara para mirar a otro sitio no es una solución. Con la ayuda de todos conseguiríamos vivir en un lugar mejor».
Uno de los puntos fundamentales de la iniciativa es sin duda la diversidad de personas. Cada uno de ellos coincide en que este proyecto les ha servido para conocer y relacionarse con gente inspiradora y con iniciativa “Ruta Siete es una batería para todos nosotros. Salimos de aquí con ganas de emprender nuestros propios proyectos. Nos da la posibilidad de conocer a gente con la que aproximar y discutir ideas. Gente con nuestras mismas inquietudes«.
Un viaje que deja huella
Al echar la vista atrás, cada uno de ellos recuerda diferentes momentos del viaje que lo han convertido en un experiencia inolvidable “El micro abierto fue uno de los momentos más emocionantes que me ha dado este viaje. Cada uno de nosotros sale ahí, olvidándose de sus miedos, y decide contar una experiencia o proyecto personal”.
Coinciden también en paisajes que muy difícilmente saldrán de su mente “La Graciosa fue mi momento preferido, esa enorme e inusual montaña amarilla, a sus pies una playa maravillosa, agua cristalina y arena blanca. Todo esto acompañado de mis grandes personas” o recuerdan con momentos compartidos “cada viaje en guagua para mí ha sido espectacular. Daba igual que durara cinco, veinte minutos que una hora. No había excusas. Los músicos sacaban los instrumentos y cualquier problema se olvidaba”.
Tras llegar al final del viaje, todos coinciden en que sin el apoyo de los miembros de la coordinación técnica, la viabilidad, sostenibilidad y calidad de Ruta Siete sería imposible: “cada uno de los integrantes de la coordinación técnica son un fiel reflejo donde mirarnos. Todos ellos nos enseñan todo lo que saben, nos ayudan y nos corrigen. Sin ellos esto no tendría sentido”.

Treinta y cinco días después de comenzar este viaje, los partiicpantes admiten que no son los mismos que comenzaron el viaje ese 25 de Julio. Ruta Siete ha sido un despertar para todos ellos, ahora, son capaces de mirar más allá; saben también que este solo es el inicio, que les quedan muchos viajes por descubrir. Cuarenta y cinco nuevos rumbos les esperan, no saben donde les llevara cada uno de los caminos; lo que sí es seguro que la huella que les ha dejado Ruta Siete les acompañara allá. Hoy tienen una nueva forma de ver la vida, siguen siendo todos jóvenes con ganas pero ahora tienen en la mochila mas herramientas para mejorar coda uno sus propios micromundos.
Ruta Siete ULPGC suma ya cinco ediciones, en este proyecto has participado ya más de doscientos universitarios, personas con un mismo fin, cambiar el mundo partiendo de buenas ideas y acciones de huella positiva, siendo conscientes de la necesidad de no dar consejos sino ejemplos.
35 días, 840 horas, 20160 minutos, un océano, 8 islas, 13 billetes de barco, 60 personas y como resultado, un Viaje Transformador.
