Ruteros trashumantes

Tras darle los buenos días al sol, desayunar en abundancia y preparar la mochila nos subimos a la Global con destino a la zona alta de Gran Canaria. Hoy tocaba caminata dirigida por Javi Estévez y Carlos Jiménez, que nos han acercado al Proceso Participativo de la Candidatura a Patrimonio Mundial de la Humanidad de Risco Caído y Espacios Sagrados de Montaña.
Comenzamos en el municipio de Valleseco, en el sendero Cueva Corcho – Crespo.  Hemos sido testigos de la gran diversidad de paisajes bajo un intenso sol. “Cada paisaje tiene su peso” nos decía Javi. Y así es, nos cautivaron los pinares tanto como las montañas escarpadas o la mismísima Caldera de Tejeda, siempre tan imponente.
Desde el mirador Degollada de las Palomas disfrutamos de la presencia del querido Roque Nublo. Las llanuras pisoteadas por la ganadería trashumante, que desafortunadamente escasea, nos asombraron e incentivaron gran curiosidad grupal. Descubrimos la importancia de estos animales tan característicos de nuestras islas ya que son productores del conocido Queso Flor.
Proseguimos con la visita a Las Cuevas Caballero, con vestigios muy curiosos de los aborígenes. Es increíble que hayamos estado en un lugar tan lejano a lo largo del tiempo y habernos sentido tan cerca. Pero no nos quedamos ahí, seguimos el camino hasta llegar a la plaza del pueblo Artenara. Se sintió muy refrescante el agua de una fuente, así como el momento playa en la costa norte de la isla, en Los Charcos de San Lorenzo, Moya.
Tras recuperar fuerzas en aguas saladas hemos vuelto a nuestra casa móvil, Global. Esta vez no solo  con mochila, sino también con mente repleta de nuevos fondos azules, blancos y verdes.
Finalizamos el día con reunión de los respectivos talleres creativos de cada rutero 2017, entre los que encontramos (artes plásticas, música, fotografía, vídeo y literatura).

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