Sembrando ilusiones

Apenas quedan dos días para el “final” de nuestra aventura y la energía del campamento desprende más vida que nunca. Los días siguen sorprendiendo y este está siendo cuanto menos peculiar.
Nos hemos vuelto a despertar, para calentar motores con una clase de karate, dinamizada por los exploradores Cristian y Sara.
Tras desprendernos del resto de nuestras legañas, hemos subido a la guagua con rumbo a Frontera, para conocer el funcionamiento de una finca ecológica.
En la finca hemos conocido a Mariela, que nos ha transmitido su sensibilidad, al hablarnos tanto del trabajo que realizan con los cultivos de piña, plátanos, semillas y mangas, como de la colaboración con el ICIA (Instituto Canario de Investigación Agraria), dando oportunidades a jóvenes agricultores.
Nosotros nos hemos visto contagiados por su ilusión y hemos colaborado en las diferentes labores de limpieza.
Es increíble todo lo que se puede hacer en poco tiempo, cuando todos ponemos algo de nuestra parte. Al terminar pronto con la cooperación, hemos tenido tiempo de volver a comer al colegio y tener un rato libre para poder exprimir los segundos que no tendremos cuando nos vayamos.
Pero aún quedaba la mayor carga de energía. Tras el merecido descanso, nos hemos acercado a El Pinar, un municipio muy pequeño con una gran capacidad de superación. Allí hemos ayudado a hacer banderas y cadenas de piñas, que colgarán por el pueblo para celebrar sus fiestas. Hemos jugado con los niños y nos hemos emocionado con la calidez del pueblo entero.
Finalmente, hemos terminado los acontecimientos del día con un emotivo acto en el que ha participado BBVA, mostrándonos su cara más familiar y cercana.

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