Última etapa

Trigésimo día de Ru7a y último en la isla de La Palma. Amanecemos contrariados, pensando que solamente nos quedan cinco días para finalizar nuestro camino, pero sintiendo que aún nos queda tanto por vivir… Hoy es día de barco y como tal, la rutina cambia.

A primera hora de la mañana nos activamos a ritmo de reggae de la mano de Claudia y Adri para, seguidamente, seguir aprendiendo de nuestros compañeros. Es tiempo de talleres autogestionados y hoy nos tocan sesiones de vídeo con Dany, risoterapia con Eva y Dolors y un debate sobre sexualidad a cargo de José Manuel y Ángela. Nadie sabe más que todos juntos y poco a poco empezamos a entender por qué.

Continuamos la mañana con un emotivo micro abierto. Las emociones están a flor de piel y eso se palpa en el ambiente. Abrir nuestro corazón a aquellas personas que comparten tanto con nosotros nos ayuda a afianzarnos como la familia que comenzamos a ser y nos permite cerrar cicatrices que aún seguían abiertas. Ganamos en crecimiento, en confianza y en sentimiento. Sentimos que ahora somos más fuertes, que esos pequeños relatos sólo sirven para mirar hacia delante con más ganas y seguir.

Llega la hora de recoger todas nuestras pertenencias, cargar la mochila al hombro y limpiar el que ha sido nuestro hogar durante los últimos cinco días. Es curioso ver cómo un simple pabellón multiusos tendrá siempre un pequeño lugar en nuestra memoria. Y es que una parte de nuestra alma ya se ha quedado entre sus paredes. Risas, lloros, miradas, todo forma parte ya de nuestra historia.

Más tarde disfrutamos de un período de paisano en el que tuvimos la ocasión de perdernos por los rincones de Santa Cruz de La Palma. La Plaza de España, la Calle Real, el Castillo de Santa Catalina o la Casa Salazar fueron algunos de los testigos de nuestra hambre de seguir conociendo lugares y disfrutar de aventuras juntos.

Cogemos el Armas hasta nuestro próximo y último destino, La Gomera, no sin antes hacer una pequeña escala en el Puerto de Los Cristianos, Tenerife. Allí tenemos la suerte de ver desde la cubierta cómo los últimos rayos de sol se esconden poco a poco en el horizonte. Todos juntos, intentando guardar ese momento para siempre en el carrete de nuestra memoria.

La Gomera nos aguarda entre silbos y bosques de laurisilva. Nuestra última parada, nuestra última etapa. Nos alojamos en El Cedro, un increíble paraje en pleno corazón del Parque Nacional de Garajonay. No existe un mejor cierre pero no queremos que esto termine. Sabemos que estamos cerca del final pero a la vez sentimos que lo aquí se está forjando será inmortal.

Por ahora sólo toca disfrutar del presente. La Gomera, allá vamos.

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