Adiós y gracias, Tenerife

Hoy el planning fue un poco distinto al de los demás días. Empezamos a las 6:00 am., pero no hubo actividad física. Como hoy es nuestro último día, nos disponemos a realizar el aseo de nuestro hogar en la isla de Tenerife, siendo fieles a nuestra filosofía de dejar un lugar igual a como nos lo encontramos, o incluso mejor.
A lo largo de una hora y media, nos distribuimos toda la limpieza de los baños, el pabellón, la cancha externa, los vestuarios y los pasillos, al mismo tiempo que dejábamos listo nuestro equipaje. Posteriormente, cargamos todo el material individual y común en la guagua, y le dimos el último adiós al pabellón de Los Realejos, que nos ha acogido perfectamente durante los últimos 5 días.
Luego, nos dirigimos hacia el Camino de la Candelaria. Allí aprendimos a erradicar el “Rabo de Gato”. Es una especia vegetal nativa del norte de África, que está invadiendo el paisaje de Tenerife. Es necesario erradicar su presencia en las Islas Canarias, debido a que se propaga muy fácil y rápidamente y, al no tener elefantes o camellos que las ingieran, el “Rabo de Gato” termina por asfixiar a las especies vegetales autóctonas y endémicas de las islas.
Después de realizar esta colaboración, comenzamos un sendero para visitar el pueblo de Machado. Allí, visitamos las viejas ruinas de la casa de Amaro Pargo, un famoso corsario de la región.
Siendo más de la 1:30 p.m., salimos en la guagua hacia Los Cristianos. Hubo un trayecto de casi una hora, y allí, comimos nuestro bocadillo del almuerzo, y algunos nos bañamos en el mar. Todo esto se dio antes de las 4:00 p.m., hora en la cual acordamos un encuentro en el puerto  para repartir los billetes de embarque al barco de Armas, el cual se dio sobre las 5:00 p.m., y arrancando a las 5:30.
En el barco tuvimos tiempo libre de rutero, en cual algunos comimos, dormimos, aprovechábamos el día de móvil para comunicarnos con nuestros seres queridos, entre otras actividades.

Después de aproximadamente 3 horas de viaje, llegamos a la isla de El Hierro, la quinta de nuestro emocionante viaje. El cansancio, cada día se hace más notorio, pero también la alegría de estar participando de esta experiencia transformadora. Después de llegar a nuestro nuevo hogar y siendo aproximadamente las 11:00 p.m., nos preparamos para descansar y recargar energías para conocer todo lo que El Hierro tendrá para ofrecernos durante los siguientes 5 días.

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