Adrián Mujica, natural de Las Palmas de Gran Canaria. Fue rutero en el año 2012 y también ha formado parte de la coordinación del proyecto. Esta vez ha sido su primera aparición como visita en Ruta Siete. Es ingeniero informático pero lo compagina con su pasión por la música, con su grupo La Cuerda Floja. Se define como una persona optimista y positiva que cree en la gente.
¿Qué te ha proporcionado venir a Ruta 7 como visita?
Es la primera vez que lo hago y ha sido especial, lo he vivido como rutero y como coordinación, pero como visita el rol es diferente y me encantó porque he podido revivir por un momento lo que viví en 2012.
¿Cómo intervino Ruta7 en tu desarrollo personal y profesional?
Me sirvió para expresarme en público, para desarrollar esas habilidades sociales, el trabajo en equipo, para escuchar al compañero, para tener un poco más de sensibilidad. Estar atento a las personas.
¿Qué consejo nos darías como rutero?
Como rutero les diría que disfruten al máximo, que sean conscientes del aquí y el ahora, que aprecien y valoren aquellas personas que les rodean en este momento, porque es muy difícil que todos ustedes vuelvan a coincidir en otro momento. Al final, para mí el viaje son las personas.
¿Cuál es tu mejor recuerdo de Ru7a?
Mi mejor recuerdo como rutero es una colaboración que tuvimos con unos niños en una playa de Fuerteventura. Cuando terminamos toda la actividad hicimos juegos en la arena y después talleres de cometas y se acercó un niño al final de la actividad e ilusionado, me dijo, “Adrián, Adrián, ¿me firmas la cometa?”. A mí eso me llenó mucho.
¿Siempre has escrito música o tu gusto apareció tras Ru7a?
De adolescente escribí una o dos canciones de RAP con una base, pero nada más. La verdad es que cuando empecé a escribir más fue después de Ru7a 2012. Aunque suele ir por rachas, el tema de escribir y componer.
¿Cómo empezó tu amor por la música?
Comencé desde que tengo consciencia. Recuerdo escuchar siempre de pequeño música en el coche con mis padres. Más adelante, siempre para dormir me ponía música, programando el casete para cuando me quedase dormido.
¿Cuáles son tus influencias musicales?
Yo escucho de todo. Música clásica, rap, cumbia, reggae, lo que también me gusta mucho es la fusión de estilos. Reggaeton, salsa… me gustan muchos artistas cubanos, Ballenato, Calle 13, Orishas. No sabría decir qué estilo de música toco, porque es una mezcla.
¿De qué temática tratan tus canciones?
La verdad es que no tocan un tema concreto siempre, cuando escribo son cosas que tengo dentro y las plasmo. De amor, relaciones, buen rollo, mirar la vida con optimismo.
La canción que les toqué a los ruteros se llama “Sonriendo a la tristeza”, fue porque falleció una amiga de mi madre, porque tenía cáncer. Mis canciones tienen siempre un mensaje positivo, algo que no hago adrede y escribiendo esa canción intenté plasmar el carácter optimista de la amiga de mi madre.
¿Cómo se llama tu grupo y por qué ese nombre?
Se llama La Cuerda Floja. Surgió cuando mis amigos y yo fuimos a un festival como oyentes, porque nuestro grupo estaba empezando y solo teníamos una canción. A través de un Blablacar, hicimos el viaje hasta Madrid con una chica. Le enseñamos la canción, pero no teníamos nombre para el grupo y le dijimos: tu misión es ponerle un nombre. Estábamos en el coche y en un momento, mi compañero empezó a afinar la guitarra y no lo conseguía, porque íbamos a 100 km/h y el afinador no captaba la frecuencia, y la cuerda no se tensaba. Entonces, gritó la chica: ¡ya lo tengo! La Cuerda Floja. A día de hoy, aún tenemos contacto con la chica, que ha venido a nuestros conciertos.
¿Qué sintieron cuando tocaron en el Bioagaete?
Uf, eso fue un regalo. De primeras te impone. Tocamos los primeros en el escenario, delante del cual, al principio, no había mucha gente. A partir de ahí, empezaron a acercarse. Para mí era muy especial, porque era la primera vez que tocábamos en Canarias, y además en el Bioagaete, que no era cualquier cosa. Fue una pasada, la gente respondió y disfrutó.
¿Cómo compaginas tu trabajo como informático con la música?
Con ganas, empeño y volcar toda la buena energía en lo que haces y te llena. Nosotros ensayamos una o dos veces a la semana, dependiendo de si hay concierto o no. No hay problema, pese a que todos trabajamos. Es una cuestión de actitud. Por desgracia, no vivimos de la música, sí que nos llega para costear gastos, pero lo que nos llena es poder compartir nuestra música con la gente.
¿Qué consejo les darías a los jóvenes que se interesan por el camino de la música?
Es un proceso que va poco a poco y es precioso. Da igual el estilo, mientras te identifiques con el mismo y seas capaz de transmitir.
Haces cover de canciones famosas. ¿Con qué artista/s te hubiese gustado cantar?
Te podría decir 1000. Me encantaría con Chico Trujillo, que es un grupo chileno que me flipa. También me hubiese gustado con Beni Moré, que impulsa la música cubana y me parece un artista increíble.
¿Qué significa para ti ser optimista?
Para mí es tener actitud y afrontar la vida de forma positiva y con una sonrisa
Adrian Mujica: inquietud y música en las venas.
