Ángel Vallecillo: «Escribir es escucharte a ti mismo»

“Escribir es escucharte a ti mismo”; así comienza Ángel Vallecillo, escritor de profesión, aunque también desarrolla otros campos, entre los que destacan la fotografía submarina, la música, la pintura o los documentales; gracias a su capacidad de esfuerzo y talento natural ha conseguido convertirse en un artista polifacético.
Comenzó a escribir con tan solo 18 años, pero no fue hasta los 25 cuando publicó su primer libro, un conjunto de cuentos llamados “Relatos Histéricos”.
Nos llama la atención la pasión con la que habla de su vocación, la literatura; nos cuenta que estudió Arquitectura Técnica, pero decidió cambiar de rumbo para dedicarse a lo que realmente le gustaba. Nos habla de amos: “hay amos globales y sociales, hay amos personales creados por uno mismo, algunos amos son inofensivos, en cambio otros son realmente dañinos; todo esto limita la capacidad de una persona”, por eso es importante librarse de esos amos y perseguir aquello que más felices nos hace.
Nos dice que, a pesar de tener más oficio, con el tiempo es más difícil escribir, por lo que el último libro es el que más le está costando: “Lo que te hace empujar un buen proyecto, como una novela, es tener pasión y fuerza de voluntad; cuando eso te falta, o tienes momentos bajos, es cuando más te cuesta; no es por una cuestión técnica, sino de mente.”
Ángel Vallecillo ha tocado varias corrientes literarias, desde la poesía y los cuentos en sus inicios, hasta novelas y guiones para documentales o cómics; nos cuenta que el que mejor se le da es el género negro, pues tiene una gran capacidad para crear las tramas.
En desarrollo tiene varios proyectos: el guión de un cómic y una guía de La Graciosa, Corralejo y Lobos, donde quiere englobar fotografía, senderismo, fauna y flora; Ángel es un enamorado de las Islas Canarias, y tiene en mente escribir acerca de 50 rincones mágicos de estas islas. Además, dentro de dos meses verá la luz una nueva novela, una serie pulp llamada Jazz Negroponte, que está escribiendo a medias con otro escritor, Vicente Álvarez.
Teniendo a un gran maestro de la palabra delante, nos es inevitable pedirle que nos aconseje un libro: le es difícil decidirse por uno solo, para cada época hay un libro nos dice, pero se aventura a recomendarnos “Océanos”, de Ellen J. Prager; lo aconseja para todos aquellos que tengan pasión y asombro por comprender cómo funciona el planeta, desde el punto de vista físico y geográfico.
Ángel conoció el proyecto Ruta Siete casi por casualidad: como él nos dice, «fue Ruta quien me buscó a mí». Juan Serantes, director técnico de Ruta Siete, lo descubrió en una ponencia en la que Ángel daba una charla a modo de juego literario, donde la historia contada parecía real cuando en realidad no lo era. A partir de ahí, Juan se puso en contacto con el escritor, y desde 2011 Ángel ha participado en este proyecto, y a través de su propia experiencia nos ha inculcado el mensaje de esfuerzo y perseverancia.
Desde su humildad característica, Ángel no es consciente todavía del porqué de contar con su presencia cada año; Afirma que él intenta aportar su experiencia, y Ruta Siete le ayuda a recordar cómo era con 21 años; “Me gusta escuchar, ver por dónde va la nueva generación; cada año veo gente más educada, más formada, más vinculada al medio ambiente, en ser más tolerantes”. Ruta Siete le permite estar en contacto con los jóvenes que componen esta aventura año tras año, y seguir teniendo un espíritu jovial; y a nosotros nos regala lecciones de vida, y nos enseña a escucharnos a nosotros mismos.
Como despedida, nos recita su filosofía de vida: “para hacer feliz a otro tienes que ser tú feliz primero”. Esto encierra muchas cosas, y nos invita a despegar, a sentirnos libres. Como muchos de nosotros, Ángel también ha experimentado miedo frente a un mundo donde el futuro lleva consigo un interrogante. “Intenta ser feliz con lo mínimo que puedas, si a alguien le creas una expectativa muy alta, es muy difícil que lo logre, con lo que vas a estar insatisfecho; por el contrario, si te pones una meta más baja, y la consigues, serás feliz.

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