Sale el sol. Como siempre son las seis de la mañana. Llegamos al ecuador de la ruta en Gran Canaria.
El tercer día de Ruta Siete comienza con la cooperación en el pueblo donde nos alojamos, Agaete. En esta ocasión el trabajo se divide en tres acciones: poda de las palmeras del municipio y trabajos de limpieza, tanto en la playa de la Virgen de las Nieves, como en el “Huerto de las Flores”. Ha sido muy reconfortante, tanto la ayuda prestada a la localidad como la sonrisa y amabilidad demostrada por cada uno de sus habitantes. Tras esta actividad, recargamos energías gracias a la primera comida caliente de Ruta Siete.
Las actividades vespertinas nos deparaban momentos inolvidables. La primera, un coloquio con el presidente de la Fundación Universitaria de Las Palmas donde nos habló sobre el funcionamiento y bases de la estructura de dicha institución. Por último, para terminar el día, vivimos uno de los momentos más mágicos de lo que llevamos de viaje. El día nos sorprendió con un mágico atardecer en las piscinas naturales de Agaete junto a ruteros de ediciones anteriores que compartieron con todos nosotros sus vivencias. Esta charla, viendo como el sol se perdía entre el mar de nubes y el Teide del fondo nos sirvió, más si cabe, para continuar nuestra aventura con las mismas ganas y energías del primer día. El día acaba pero el viaje continua.
Atardeciendo en Agaete
