Breve tratado de la ilusión

“Nos ilusiona lo que va a llegar, lo que va a venir, lo que va a acontecer; bien porque algo se acerque hasta mí, o porque yo salga a su encuentro” – Breve tratado de la ilusión, Julián Marías.

Con unas cacerolas y una canción de High School Musical salía hoy a nuestro encuentro Sofia para despertarnos. Una mezcla de sentimientos de no querer salir, y a la vez la ilusión que te impulsa a saltar de ella (también el saber que hay 4 baños para 45 y poder hacer pis es cuestión de llegar pronto).

Despertarse, arreglarse, lavarse y salir a desayunar, esta vez sin actividad de buenos días para poder así ir al encuentro de donde con tanta ilusión nos esperan.

Hoy empezamos el día con 40 minutos de guagua para coser las primeras mochilas, dormir los minutos que nos faltaron y empezar a tener las conversaciones que anhelamos. Una vez llegados a Telde entramos a los talleres de Global donde ponemos cara a los directores (Manolo, Víctor y Óscar) aquellos que se implican y se complican para que podamos nosotros y todos los habitantes de la isla estar conectados con lo que nos mueve.

¿Sabían que Global era una empresa privada? Nosotros tampoco, y así es: una empresa privada donde todos los trabajadores son socios con el mismo número de acciones, donde pueden decir con toda convicción “solo tú pero no tu solo”. El brillo en los ojos al escuchar como las acciones individuales de la empresa no son para dirigirse a enriquecerse con capital sino con humanidad, valores y civismo.

Nos desplazamos para acercarnos y salir al encuentro con ilusión de la sorpresa que nos tenía guardada coordinación ¡Actividades acuáticas!
Deberíais habernos visto 11 en una tabla de surf, haciendo equipo en el kayak o descubriendo junto a otros la diversidad de peces mediante el snorkel.
¡Imagínense que ha sido el primer baño en el Atlántico y en las islas Canarias para algunos! Tras esto junto con la comida nos dirigimos a la última parada del día, la recogida de micro plásticos en la playa de la Restinga, donde haciendo una caminata vamos recogiendo todos aquellos residuos que hemos visto. Se nos quitaron las ganas de utilizar bastones de los oídos, ¡nos os podéis imaginar cuántos había!

Por último, pero no menos importante, la última noche en la isla. La ilusión de lo que nos aguarda por delante se vio ofuscada por las tareas de recogida, maletas, cargar guagua y preparar todo, lo requería de todos nuestros esfuerzos. Con mucho compañerismo, dichas de tres, espacios en maletas compartidas y un gran comité de gestión del espacio de la guagua, ¡conseguimos realizarlo todo en tiempo récord!

Tras este día 4 bañado de ilusión por lo que nos aguarda y con grandes momentos compartidos, me despido de vosotros, ¡hasta mañana rutero!

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