Cada amanecer en Ruta Siete es especial, sin embargo lo mágico de éste viaje es saber que cada día lo harás con unas vistas diferentes. Asomaba el sol entre el mar de nubes de El Pinar, el municipio que nos acoge en la isla de El Hierro. Nos ponemos en marcha desde temprano, anoche llegábamos algo más tarde de lo habitual a las instalaciones que serán nuestro nuevo hogar, así que terminamos de instalarnos y disfrutamos del desayuno para recargar pilas.
La originalidad de nuestros compañeros a la hora de proponer sus actividades autogestionadas, va desde bailar danza del vientre de la mano de la rutera Azziza, teatro con Raúl a hablar de Mindfulness con Rubén. Una mañana entretenida y relajada para la convivencia y aprender a disfrutar de cada momento con nuestros compañeros. “La otra cara de la moneda” es el título de la charla de Carlos Hernández, conocido como Dos Abrazos, un colaborador que nos enseña que la suerte tiene dos caras, sólo tienes que saber cómo mirarla cuándo cae en tus manos.
Cargados de energía positiva almorzábamos en el colegio de El Pinar, para luego emprender el camino hacia La Frontera, dónde conocíamos el hotel más pequeño del mundo y el sendero hacia las piscinas naturales de La Maceta, a la llegada, los vecinos del pequeño pueblo contemplaban sorprendidos como disfrutábamos de nuestro bocadillo al atardecer con una sonrisa especial, no siempre puedes ver el sol salir y ponerse en un mismo día. Buena suerte o mala suerte, yo no lo sé, pero es un placer compartir esta aventura.
