Ansiosos por comenzar una nueva isla levantamos el campamento en Pájara y pusimos rumbo a Corralejo. De camino al Armas hicimos una parada en sus maravillosas dunas, donde pudimos disfrutar de un momento de diversión entre compañeros.
El traslado a Lanzarote se nos hizo muy breve y ameno gracias a los instrumentos musicales y al ritmo de los exploradores, mientras tanto otros aprovechábamos para descansar, tener conversaciones en alta mar…
Una vez atracado el barco nos dirigimos a Tías, municipio que nos acoge en Lanzarote. Tras instalarnos en el Albergue Tegoyo, nos dispusimos a hacer nuestra habitual compra, donde Hiperdino nos brindó queque y zumo.
Finalizamos el día disfrutando todos juntos de una buena cena en nuestro nuevo hogar.
